Una investigación realizada en tres cañones submarinos determinó que la mayoría de los residuos encontrados son plásticos. Los científicos reclamaron reforzar la prevención para evitar que continúen acumulándose.
El buque Falkor Too, desde el cual se transmitió la expedición Talud Continental IV que captó la atención de todo el país al mostrar criaturas marinas durante varias semanas, no se utilizó únicamente para explorar especies en el fondo continental argentino.
La misma embarcación permitió registrar los múltiples tipos de residuos presentes en el lecho marino argentino que, por su ubicación, convirtieron al área en un “sumidero irreversible”.
Los datos corresponden a una investigación desarrollada por 26 científicos y publicada en la revista de oceanografía y biología marina Frontiers in Marine Science.
El artículo se titula “Acumulación de residuos antropogénicos en aguas profundas de la Argentina: la evidencia de un sumidero irreversible” y también presenta imágenes en alta definición de los desechos encontrados.
Las fotografías fueron obtenidas mediante el ROV SuBastian, que también fue utilizado para mostrar la biodiversidad marina durante la transmisión del Conicet.
En total, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, se registraron 29 tipos de residuos mediante un relevamiento de 55,6 kilómetros del lecho marino, distribuidos en diferentes cañones submarinos ubicados en aguas argentinas.
La mayoría de los residuos, explicó en diálogo con TN la investigadora Melisa Fernández Severini, integrante del equipo de trabajo, se concentró en el área de los cañones de Colorado-Rawson.
“Los elementos predominantes fueron plásticos representados por bolsas, envoltorios y recipientes, seguidos por artes de pesca, líneas, sogas y redes. También se observaron otros objetos, como prendas de vestir de tela y de goma, y una cinta VHS”, detalló la investigadora, quien integra el Instituto Argentino de Oceanografía (Iado-Conicet) y dirige el Grupo de Investigación en Química de Ambientes de Transición, en Bahía Blanca.
La mayoría de los artículos de plástico encontrados, destacó, “coincide con los patrones globales reportados para ecosistemas bentónicos profundos, donde este material representa la categoría de basura más persistente y extendida”.
Los patrones globales mencionados por la investigadora se encuentran reflejados en los datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: existen entre 75 y 199 millones de toneladas de plástico en los océanos y, si no se toman medidas, esta crisis podría triplicarse hacia 2040.
Una situación irreversible
El título del artículo publicado por Fernández Severini junto con otros 25 investigadores de la Argentina, Uruguay y Estados Unidos hace referencia a una situación irreversible en el fondo marino argentino.
La científica explicó que se basaron en “tres argumentos principales” para definir el escenario de esta manera.
Las zonas casi inaccesibles en las que se alojan los residuos, su persistencia a lo largo del tiempo y el impacto sobre la biodiversidad explican por qué el lecho marino argentino funciona como un “sumidero irreversible”.
“Las zonas donde se hicieron los estudios presentan corrientes que favorecen la acumulación de sedimentos y material externo, incluso la basura. En ausencia de luz y oxígeno, tanto los plásticos como las artes de pesca pueden quedar en el ambiente por décadas o siglos, provocando la destrucción de hábitats y daños físicos prolongados. Los plásticos pueden ser ingeridos de manera involuntaria por los organismos”, explicó.
Estas razones provocan que la eliminación natural de los residuos sea prácticamente nula.
Además, por las profundidades alcanzadas por esos materiales, ubicados entre los 1.000 y los 4.000 metros, tampoco resulta posible retirarlos manualmente.
“No existen tecnologías viables ni escalables para la remoción de residuos a las profundidades relevadas”, señaló la investigadora.
Las fuentes de contaminación
Consultada sobre el origen de los residuos, la científica indicó que no existe una única fuente y que tampoco se trata exclusivamente de contaminación local.
Al ser una zona tan compleja, la basura puede provenir de numerosas fuentes, tanto marinas como terrestres.
“Los cañones submarinos actúan como conductos que canalizan material desde la plataforma continental hacia las profundidades. La basura detectada en el Mar Argentino puede tener origen tanto en actividades desarrolladas en el país como en otras regiones del Atlántico Sur”, explicó.
Estos múltiples orígenes representan un desafío al momento de pensar en medidas destinadas, al menos, a reducir la cantidad de residuos presentes en el lecho marino.
En ese sentido, Fernández Severini afirmó: “Requiere un abordaje integral. Implica, por un lado, políticas nacionales en gestión de residuos y regulación de la actividad pesquera. Y por otro, la coordinación a nivel internacional, porque una parte significativa de la basura puede provenir de la navegación y de la pesca en aguas internacionales”.
La prevención como principal respuesta
La finalidad del trabajo es establecer una base sobre la situación del “mar profundo argentino”, explicó Fernández Severini, para diseñar políticas orientadas a su conservación.
Aunque consideró que eliminar completamente los plásticos del océano constituye “un objetivo lejano”, señaló que es posible avanzar hacia una reducción significativa de las fuentes que incorporan esos contaminantes al ecosistema.
Como ejemplo, mencionó el Tratado Global de Plásticos, una herramienta que todavía no logró consensos internacionales, pese a que se debate desde hace años.
“Si logran establecer metas vinculantes para reducir la producción de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos a nivel global y regular los materiales utilizados en la pesca y la navegación, tendrán un impacto directo en la cantidad de basura que finalmente alcanza el lecho marino”, explicó.
De todos modos, aclaró que el consenso actual dentro del ámbito científico internacional establece que la prevención debe ser la primera opción frente a esta problemática.
La prioridad es evitar que continúen depositándose residuos en el lecho marino, por encima de los posibles intentos de remover aquellos que ya se encuentran allí.
Se trata de una problemática global y, por lo tanto, requiere soluciones de la misma magnitud, indicó la científica.
“La única manera efectiva de proteger el mar profundo argentino es evitar que continúe ingresando basura”, concluyó.
Fuente: TN