Con una probabilidad superior al 90 por ciento y una anomalía cercana a dos grados en el Pacífico ecuatorial, El Niño anticipa una primavera y un verano con lluvias y tormentas más frecuentes en Argentina, especialmente en el centro-este y noreste del país.
Las zonas más expuestas serán Buenos Aires y el Litoral, donde el aumento sostenido de las precipitaciones podría saturar los suelos, favorecer crecidas de ríos y generar inundaciones.
El meteorólogo Sergio Jalfin explicó que el principal riesgo no está necesariamente en tormentas más intensas, sino en su mayor frecuencia. También advirtió que el fenómeno ocurre en un contexto de calentamiento global, que puede potenciar sus efectos.
En Carlos Casares, el productor Alberto Pol señaló que la región ya presenta una vulnerabilidad estructural por su ubicación en la Depresión del Salado y por la falta de canales y ríos que permitan evacuar el agua.
La posibilidad de lluvias por encima de lo normal también obliga a revisar las decisiones de siembra. Según Pol, el girasol podría perder terreno porque no responde bien a condiciones de exceso hídrico, mientras que el maíz presenta dificultades logísticas si los caminos quedan cortados.
Ante ese escenario, anticipó que muchos productores podrían optar por soja, al considerarla más sencilla de manejar frente a condiciones adversas.
Pol también advirtió sobre la baja rentabilidad. En su zona, indicó que el rinde de indiferencia para la soja es de 3.800 kilos por hectárea, mientras que el promedio habitual ronda los 3.500 kilos.
La ganadería tampoco aparece como una alternativa sencilla frente a las inundaciones, debido a los costos de traslado, las restricciones sanitarias y la necesidad de reforzar las reservas de alimento para los animales.
El productor sostuvo además que, pese a las dificultades, no prevé faltantes de productos básicos, ya que la actividad agropecuaria continuará aun con márgenes reducidos.
Jalfin señaló que gobiernos y municipios trabajan en planes de contingencia y remarcó la necesidad de anticiparse, ya que el volumen de lluvias previsto podría superar la capacidad natural de absorción y drenaje en zonas urbanas y rurales.
Fuente: InfoBae