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El regreso de las ballenas al Mar Argentino enfrenta nuevas amenazas por barcos y ruido submarino

La temporada 2025-2026 marcó un récord histórico en el regreso de ballenas al Mar Argentino, con 2.110 ballenas francas australes adultas avistadas y más de 816 crías registradas, según informó Rodolfo Chisleanschi en Mongabay Latam.

También se identificaron 2.600 ballenas sei, 250 jorobadas y cuatro avistajes inusuales de ballenas azules. Las cifras confirman la recuperación de especies que estuvieron al borde de la extinción durante el siglo XX debido a la caza indiscriminada.

Sin embargo, el regreso tiene su contracara: las colisiones con barcos provocan el 30 por ciento de las muertes documentadas de ballenas francas australes, mientras la expansión portuaria en el golfo San Matías amenaza zonas críticas de alimentación y reproducción.

El ruido submarino generado por el tráfico marítimo y la eventual exploración de hidrocarburos en la región suman presión sobre poblaciones que recién alcanzan el diez por ciento de sus niveles históricos.

La recuperación tras el colapso de la caza comercial

Mariano Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), sintetizó la clave del regreso: “Dejamos de cazarlas”.

La prohibición global de la caza comercial entró en vigor en 1986, pero la población de ballena franca austral creció apenas un siete por ciento anual desde la década de 1970 hasta el año 2000, según datos del ICB.

Tras revisar historiales de factorías balleneras, Mariano Coscarella, investigador del Conicet, concluyó que la población rondaba los 60.000 ejemplares antes de las cacerías. Actualmente, se estima que existen unos 11.000.

Valeria Falabella, directora de conservación costera marina de WCS Argentina, aportó cifras sobre la magnitud de la caza durante el siglo pasado: 300.000 ballenas azules, 700.000 cachalotes y 200.000 jorobadas fueron cazadas entre 1920 y 1960.

Estas poblaciones, que se redujeron entre un 90 y un 97 por ciento, ahora comienzan a recuperar sus antiguos espacios en el Atlántico Sudoccidental.

El nuevo frente de amenazas en el Mar Argentino

Tres accidentes geográficos concentran la mayor densidad de ballenas visibles desde el litoral: el golfo San Jorge, preferido por las ballenas sei y jorobadas; la Península Valdés, con sus golfos Nuevo y San José, utilizada por las francas australes para reproducirse; y el golfo San Matías, última área colonizada y potencial zona de conflicto por la próxima apertura de actividades hidrocarburíferas.

Lucas Beltramino, biólogo de Fundación Rewilding Argentina, aclaró que parte del aumento registrado responde a mejores sistemas de detección y a una mayor cantidad de observadores durante las campañas.

Sin embargo, el cambio climático ya estaría modificando la frecuencia de las pariciones.

“Cada vez más hembras tienen crías cada cuatro o cinco años, cuando antes era cada tres”, afirmó Sironi.

La tasa reproductiva de la ballena franca austral cayó del siete por ciento anual a un tres por ciento desde el año 2000, según mediciones del ICB.

La pesca de krill en la Antártida, el aumento de la temperatura del mar y el crecimiento del tráfico marítimo completan el escenario de presiones sobre especies que resultan fundamentales para sostener las cadenas tróficas del océano.

Tras décadas de silencio, las ballenas regresaron. La pregunta es si el Mar Argentino podrá ofrecerles el espacio suficiente para completar su recuperación.

Fuente: Portal EcoNews

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