Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido

El clima hoy en:

-

- -

El dólar hoy: (BCRA)

$1410, / $1460,

Nacionales
Nacionales

Lo que revela el doble femicidio de Córdoba

Otro femicidio nos sacude, esta vez en Chaco: en Avia Terai encontraron asesinada a Gabriela Barrios. Se la buscaba desde el domingo. Tenía 20 años. Estaba muerta en el fondo de un pozo. Una semana atrás, el cadáver de otra joven, Daiana Mendieta, de 22 años, fue hallado en un aljibe en una zona rural cercana a la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos.

¿Hasta cuándo vamos a seguir contando mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres, a manos de varones que las creen de su propiedad? Hace años venimos repitiendo desde los feminismos que el machismo mata, que la violencia de género existe y que la impunidad y la negación de esta problemática estructural es la peor prevención.

De pronto parece que los femicidios se suceden con una velocidad inusitada. Tal vez porque el triple femicidio de Florencio Varela puso el foco, de la peor manera, en el tema, y la sucesión de noticias similares suele generar más ruido, como ocurre con otros hechos. En realidad, se trata de una herida abierta que se mantiene más o menos constante: se registra un femicidio cada 30 a 36 horas. Nos acostumbramos como si fuera algo inevitable. Cada semana, cuatro o cinco mujeres —la mayoría jóvenes— son víctimas de femicidio. La mayoría de estos crímenes por razones de género no alcanzaba tanta repercusión mediática en estos tiempos de persecución a voces feministas y de un Gobierno que desfinancia todas las políticas de prevención y asistencia a las víctimas.

Rodríguez Laurta fue detenido el domingo en Entre Ríos, horas después de asesinar presuntamente a su expareja, Luna Giardina, y a la madre de ella, Mariel Zamudio, mientras se escapaba con el hijo que tuvo con Luna —de cinco años— hacia Uruguay. Se sospecha que también asesinó al remisero que lo llevó hasta Córdoba.

Este hombre es uno de los fundadores de Varones Unidos, una organización uruguaya que niega la violencia de género, sostiene que existe una avalancha de falsas denuncias y articuló actividades con dos de las cabezas de la llamada “batalla cultural” que lidera Javier Milei contra los derechos de las mujeres, de las niñeces trans y de las personas Lgbt: Agustín Laje y Nicolás Márquez. Como reveló la periodista uruguaya Ana Laura Pérez en X, además de su militancia antiderechos y su violencia contra las mujeres en redes, Laurta es conocido en el país vecino por ser “un estafador de poca monta que se vendía como especialista en sitios web e inversiones”.

Proyectos como el que impulsa la senadora Carolina Losada, para agravar las penas en casos de falsas denuncias por violencia de género, avalan los discursos de ONGs como la de Rodríguez Laurta. Y silencian a mujeres como Luna, que vivía situaciones de violencia machista por parte de su expareja, quien —¡qué sorpresa!— se victimizaba cuando en realidad era el victimario.

El doble femicidio de Córdoba corre el velo y revela con crudeza quiénes están detrás de estas iniciativas legislativas que se replican en otros países de la región con características similares: varones violentos que buscan impunidad para seguir violentando a sus parejas o a otras mujeres de su entorno.

Sería muy importante que Losada retire su proyecto. ¿Pueden existir denuncias falsas de mujeres a varones por violencia de género? Sí, pero estadísticamente son insignificantes y, además, ese delito ya está penalizado. ¿Para qué agravar las penas? Solo se entiende una motivación: sembrar miedo entre las mujeres, disciplinarlas con la amenaza de una pena de prisión y proteger a quienes ejercen la violencia.

Por Mariana Carbajal

femicidios

Artículos Relacionados

Teclas de acceso