Las obras sociales nacionales perdieron más de un millón de beneficiarios desde fines de 2023, en un escenario atravesado por la caída del empleo registrado y el fuerte incremento de las cuotas de las prepagas. Entre los jóvenes, prácticamente la mitad depende exclusivamente del sistema público.
El sistema de salud argentino atraviesa un fuerte cambio en la composición de sus coberturas: más de un millón de personas dejaron de tener obra social, prepaga o mutual desde fines de 2023, mientras crece la cantidad de argentinos que depende exclusivamente de hospitales y centros públicos.
Según datos de la Superintendencia de Servicios de Salud relevados por el Instituto Argentina Grande (IAG), las obras sociales nacionales perdieron 1.028.412 beneficiarios desde noviembre de 2023.
El fenómeno está estrechamente relacionado con la pérdida de puestos de trabajo registrados, pero también con el fuerte aumento de las cuotas de las empresas de medicina prepaga.
Entre el cuarto trimestre de 2023 y el primero de 2026 la cantidad de personas sin obra social, prepaga ni mutual aumentó en 1.246.285.
Esto significa que el universo de argentinos que depende exclusivamente del sistema público pasó de 9.428.131 personas a fines de 2023 a 10.674.416 en el primer trimestre de este año.
En términos porcentuales, la proporción pasó del 32 al 35,6 por ciento de la población.
La pérdida de empleo golpeó a las obras sociales
Una de las principales explicaciones está en el mercado laboral. Desde noviembre de 2023 se perdieron más de 235.000 empleos privados registrados y otros 73.000 puestos públicos.
La consecuencia sobre las obras sociales es mayor que la cantidad de puestos laborales perdidos, ya que cuando un trabajador queda fuera del sistema también puede perder la cobertura su grupo familiar.
Entre las principales entidades, Osecac, vinculada a los trabajadores de Comercio, registró una reducción del 20,2 por ciento de sus beneficiarios desde noviembre de 2023.
Osprera, correspondiente a los trabajadores rurales, perdió el 15,9 por ciento; mientras que Ospcn, que concentra a empleados estatales, sufrió una caída del 19,1 por ciento.
El retroceso fue todavía más marcado en OSPeCon, correspondiente a los trabajadores de la construcción, donde la cantidad de beneficiarios cayó 25,4 por ciento.
En tanto, la obra social vinculada a los trabajadores petroleros registró una disminución del 5,1 por ciento.
Las cifras coinciden con el deterioro del empleo formal en varios de esos sectores. La construcción perdió desde noviembre de 2023 hasta abril de este año 60.646 trabajadores registrados, una caída del 13,8 por ciento.
En Comercio se eliminaron 9.413 puestos, equivalentes a una reducción del 0,8 por ciento, mientras que en el sector petrolero desaparecieron 8.282 empleos, una baja del 8,8 por ciento.
El empleo estatal, por su parte, se redujo en 73.052 trabajadores, equivalente al 2,1 por ciento.
Monotributistas, la excepción
En medio de la caída generalizada aparece una excepción: Osdepym, la obra social de los monotributistas.
La entidad incrementó un 154 por ciento su cantidad de afiliados durante el período analizado, al mismo tiempo que la cantidad de trabajadores inscriptos en el monotributo aumentó un 7,4 por ciento.
El dato refleja otro de los movimientos que atraviesa actualmente el mercado laboral: mientras retrocede parte del empleo asalariado registrado, aumenta la cantidad de trabajadores que desarrollan sus actividades bajo otras modalidades.
Prepagas: cuotas por encima de la inflación
La pérdida de cobertura no se explica solamente por el empleo.
Desde la desregulación del sector las cuotas de las prepagas acumularon un incremento del 460 por ciento, mientras que la inflación acumulada durante el mismo período fue del 320 por ciento.
La diferencia contribuyó a reducir la cantidad de hogares en condiciones de sostener una cobertura privada.
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares muestran la dimensión del fenómeno. En el cuarto trimestre de 2023 había 9,4 millones de personas sin prepaga, obra social ni mutual. Para comienzos de 2026, la cifra ya superaba los 10,6 millones.
Solo durante el último trimestre analizado, unas 231.141 personas habrían pasado a depender exclusivamente del sistema público de salud.
Los jóvenes, los más afectados
El deterioro de la cobertura sanitaria tiene un impacto especialmente fuerte entre los jóvenes.
En el grupo de 15 a 29 años, el 49,9 por ciento no tiene actualmente obra social, prepaga ni mutual, por lo que depende exclusivamente de hospitales y centros de salud públicos.
Son 438.790 jóvenes más en esa situación respecto del cuarto trimestre de 2023.
El incremento alcanzó el 15,3 por ciento, el mayor crecimiento relativo entre todos los grupos etarios analizados.
La combinación de menos empleo registrado, caída de afiliados a las obras sociales y mayores costos de las prepagas está trasladando así una demanda creciente hacia el sector estatal.
El fenómeno abre un nuevo frente para el sistema sanitario: mientras se achica el universo de personas con cobertura de la seguridad social o privada, más de uno de cada tres argentinos pasa a depender exclusivamente de la salud pública, aumentando la demanda sobre hospitales y centros de atención.