A más de dos décadas de la desaparición de Marita Verón, una nueva información volvió a activar la esperanza —y la cautela— de su madre, Susana Trimarco. En las últimas horas, recibió un llamado desde Paraguay que asegura que su hija estaría viva en una localidad cercana a Asunción. La noticia, inesperada y contundente, llevó a Trimarco a solicitar de inmediato la intervención de la Justicia Federal y la colaboración internacional para verificar el dato.
Según relató, la comunicación describía a una mujer en situación de vulnerabilidad, desorientada y viviendo en condiciones extremas. La descripción, según Trimarco, coincidía con rasgos que podrían corresponder a Marita. Aunque evitó generar falsas expectativas, fue tajante: “No me quiero ilusionar, pero no puedo mirar para otro lado. Si hay una posibilidad de que sea mi hija, tengo la obligación de investigarlo”.
La Fundación María de los Ángeles, que desde hace más de 20 años encabeza la lucha contra la trata de personas en el país, también fue contactada por la misma fuente. De inmediato, los abogados de la organización iniciaron los trámites formales para poner en conocimiento de la Justicia la información recibida y activar los mecanismos de cooperación internacional.
Trimarco reiteró que aún no existe ninguna prueba que confirme la veracidad de la pista, pero remarcó que la precisión del relato la obliga a avanzar: “No sé si será cierto, pero lo tengo que investigar. Sería mi hija”.
Marita Verón desapareció el 3 de abril de 2002 en San Miguel de Tucumán. Su caso expuso el funcionamiento de redes de trata en el país, impulsó un juicio histórico y convirtió a su madre en un símbolo de perseverancia y lucha.
Hoy, con una nueva pista que podría reabrir caminos, Trimarco vuelve a movilizar todos los recursos posibles con el mismo objetivo que la mueve desde hace 23 años: encontrar a su hija.