El fenómeno astronómico se extendió durante más de cinco horas entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes. En su punto máximo, la sombra de la Tierra cubrió el 96,2 por ciento de la superficie lunar.
El cielo fue escenario durante la madrugada de este viernes de uno de los fenómenos astronómicos más destacados del año. Un profundo eclipse lunar parcial cubrió casi por completo la Luna y pudo observarse desde la Argentina y gran parte del continente americano.
El evento comenzó durante la noche del jueves 27 de agosto y se prolongó hasta las primeras horas de este viernes 28. En el momento de mayor intensidad, el 96,2 por ciento de la superficie visible de la Luna quedó dentro de la umbra, la zona más oscura de la sombra proyectada por la Tierra.
Aunque por su apariencia estuvo muy cerca de un eclipse total, técnicamente fue parcial: una pequeña franja del disco lunar permaneció fuera de la umbra. La magnitud del eclipse alcanzó 0,930.
El fenómeno fue, además, el último eclipse de 2026. Según el calendario astronómico de la NASA, este año se produjeron cuatro: un eclipse solar anular el 17 de febrero, uno lunar total el 3 de marzo, el eclipse total de Sol del 12 de agosto y el eclipse lunar parcial de este viernes.
Más de cinco horas de eclipse
En Buenos Aires, el fenómeno comenzó a las 22:23 del jueves, cuando la Luna ingresó en la penumbra terrestre. A las 23:33 comenzó la fase parcial, cuando la sombra más oscura de nuestro planeta empezó a avanzar sobre el disco lunar.
El momento de máxima cobertura se registró a la 1:12 de este viernes, cuando prácticamente toda la superficie lunar quedó oscurecida. La fase parcial terminó alrededor de las 2:52, mientras que la salida completa de la penumbra se produjo a las 4:01.
En total, el espectáculo astronómico se extendió durante aproximadamente cinco horas y 38 minutos, mientras que la fase parcial tuvo una duración cercana a las tres horas y 18 minutos.
La profundidad alcanzada convirtió al evento en un eclipse especialmente llamativo. Al quedar apenas una pequeña porción de la Luna iluminada directamente por el Sol, buena parte del disco adquirió tonalidades rojizas y cobrizas.
Por qué la Luna se vio rojiza
Los eclipses lunares se producen cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean, de manera que nuestro planeta se ubica entre ambos astros y proyecta su sombra sobre el satélite natural.
La coloración rojiza tiene una explicación vinculada con la atmósfera terrestre. Mientras los tonos azules y violetas de la luz solar se dispersan con mayor facilidad al atravesarla, las longitudes de onda correspondientes al rojo y al naranja logran avanzar y alcanzar la superficie lunar.
Por ese motivo, durante los eclipses la Luna puede adoptar colores que van desde el naranja hasta el rojo oscuro. La intensidad de esos tonos también puede variar de acuerdo con la presencia de polvo, nubes y otras partículas en la atmósfera terrestre.
A diferencia de los eclipses solares, los lunares pueden observarse directamente y sin protección ocular especial, siempre que la Luna se encuentre por encima del horizonte. Binoculares o telescopios permiten apreciar con mayor detalle el avance de la sombra, pero no son necesarios para seguir el fenómeno.
Dónde pudo verse
La ubicación del eclipse favoreció especialmente a América. El fenómeno fue visible desde América del Sur y del Norte, además de sectores de Europa, África y Asia occidental.
En la Argentina, la posición de la Luna permitió observar las distintas etapas del evento durante la noche y la madrugada, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitieran.
El eclipse pertenece a la serie Saros 138, una familia de eclipses que se repite siguiendo ciclos de aproximadamente 18 años y que presenta características orbitales similares.
Cuándo será el próximo eclipse
Con el fenómeno de este viernes quedó cerrado el calendario de eclipses de 2026. Sin embargo, la espera para el próximo gran acontecimiento astronómico será relativamente corta.
El 6 de febrero de 2027 se producirá un eclipse anular de Sol cuya franja de anularidad atravesará sectores de Sudamérica, incluida la Argentina. En este tipo de eventos, la Luna no llega a cubrir completamente el disco solar y deja visible el característico “anillo de fuego”.
Dos semanas después, entre el 20 y 21 de febrero, tendrá lugar un eclipse lunar penumbral visible desde amplias regiones de América, Europa, África y Asia.
Otro de los grandes acontecimientos de 2027 llegará el 2 de agosto, cuando se producirá un eclipse total de Sol cuya franja de totalidad atravesará el sur de España y diferentes regiones del norte de África y Medio Oriente.
De la Redacción AIM.