Las dos CTA anunciarán este lunes nuevas medidas de fuerza contra el Gobierno nacional en medio de un clima de creciente conflictividad sindical y fuertes cuestionamientos a las políticas económicas y de ajuste impulsadas por la administración de Javier Milei.
La conferencia de prensa se realizará en la sede sindical de Bartolomé Mitre 748, en la Ciudad de Buenos Aires, y estará encabezada por los secretarios generales Hugo Yasky y Hugo “Cachorro” Godoy, quienes anticiparán nuevas protestas, movilizaciones y acciones gremiales previstas para las próximas semanas.
El endurecimiento del plan de lucha ocurre en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y el movimiento obrero, atravesado por reclamos salariales, conflictos por despidos, rechazo a la reforma laboral y denuncias por el deterioro del sistema público de salud.
Las CTA confirmaron además su participación en la movilización convocada para el próximo 20 de mayo, que marchará desde el Ministerio de Salud hacia Casa Rosada para reclamar medidas urgentes frente a la situación sanitaria y laboral.
La protesta forma parte de una articulación más amplia entre gremios, organizaciones sociales y sectores vinculados a la salud pública. En las últimas horas, dirigentes sindicales mantuvieron reuniones con autoridades bonaerenses para coordinar acciones conjuntas frente al escenario que atraviesa el sector.
Desde las centrales obreras advierten sobre recortes presupuestarios, pérdida salarial, precarización laboral y despidos en hospitales y organismos nacionales. También denuncian el vaciamiento de programas sanitarios y la falta de respuestas del Gobierno nacional frente al aumento de la demanda en el sistema público.
En paralelo, la CGT también mantiene abierto el conflicto con la Casa Rosada. Aunque la conducción cegetista evitó confirmar un nuevo paro general en las últimas semanas, distintos sectores internos comenzaron a presionar para profundizar las medidas de fuerza y avanzar hacia una huelga de 36 horas.
La central obrera viene cuestionando el techo salarial en las paritarias, la caída del poder adquisitivo, el aumento del desempleo y la reforma laboral impulsada por el oficialismo. Además, gremios y dirigentes sindicales sostienen que las obras sociales atraviesan una situación financiera crítica por el incremento de los costos médicos y la falta de financiamiento.
En ese escenario, el sindicalismo comenzó a mostrar mayores niveles de coordinación entre la CGT, las CTA y otros espacios gremiales que hasta hace pocos meses mantenían diferencias estratégicas. La creciente conflictividad social, el deterioro económico y el impacto del ajuste sobre distintos sectores aparecen como los principales factores que empujan esa unidad.