La oposición a Rosario Romero presentó un proyecto para declarar la Emergencia Vial y de Infraestructura Urbana en Paraná que propone redireccionar recursos destinados a espectáculos, fiestas públicas y organismos vinculados con la promoción turística, confirmó AIM.
Los siete concejales opositores a la gestión de Rosario Romero ingresaron este martes un proyecto para declarar la Emergencia Vial y de Infraestructura Urbana de Paraná que, además de plantear medidas para acelerar intervenciones sobre las calles, propone financiar parte de esas acciones mediante recortes en áreas vinculadas con la cultura y el turismo.
La iniciativa lleva las firmas de Silvia Campos, Maximiliano Rodríguez Paulín, Rosana Toso, Pablo Donadío y Fabián Carbajal, de Juntos por Entre Ríos; Romina Todoni, de La Libertad Avanza; y Norberto Luis Jacob, de Libertad, Nacionalismo y Progreso.
El proyecto parte de una problemática concreta y visible: el deterioro de numerosas calles y las dificultades para sostener trabajos de reparación, bacheo y mantenimiento. Sin embargo, frente a una situación estructural que demanda inversiones importantes y permanentes, una de las principales respuestas que propone la oposición es quitar recursos de otras políticas municipales.
Entre las partidas señaladas aparecen las destinadas a espectáculos masivos, recitales y fiestas públicas, junto con aportes no comprometidos a organismos como el Ente Mixto de Turismo de Paraná (Empatur). También se propone suspender nuevas licitaciones para fiestas mientras se encuentre vigente la emergencia.
De esta manera, la iniciativa establece reducir recursos destinados a cultura, eventos y promoción turística para volcarlos a la reparación de calles. El principal interrogante es que el proyecto no determina cuánto dinero se obtendría efectivamente mediante esos recortes ni cuánto representa esa suma frente a las necesidades de la infraestructura vial de Paraná. Tampoco establece, a partir de esos recursos, cuántas calles podrían repararse o qué porcentaje del deterioro existente podría atenderse.
Sin esos números, la propuesta corre el riesgo de construir una disyuntiva entre políticas públicas que no necesariamente deberían competir entre sí: calles o cultura; infraestructura o turismo.
Cultura y turismo también generan actividad económica
Considerar los espectáculos, fiestas y acciones de promoción turística únicamente como gastos prescindibles deja fuera del análisis el movimiento económico que pueden generar esas políticas.
Los eventos movilizan gastronomía, hotelería, comercio, transporte y servicios, además de constituir parte de la agenda cultural de la ciudad. Del mismo modo, los recursos destinados a promoción turística buscan atraer visitantes y generar actividad económica.
Por eso, antes de plantear recortes en esos sectores, sería necesario determinar no solamente cuánto dinero dejaría de gastar el Municipio, sino también cuál sería el impacto sobre las actividades culturales, los trabajadores involucrados y los sectores económicos asociados al turismo y los eventos.
La suspensión de nuevas licitaciones para fiestas públicas profundiza esa orientación. El proyecto coloca esas actividades entre los primeros gastos que deberían resignarse frente a la emergencia vial, aunque no presenta una evaluación que permita determinar si su eliminación tendría una incidencia significativa en el presupuesto necesario para recuperar las calles.