Usuarios, cooperativas y clubes advierten que los incrementos son insostenibles. Reclaman que el Estado intervenga para moderar el impacto en los sectores más vulnerables.
El nuevo cuadro tarifario de Enersa provocó un fuerte malestar entre usuarios residenciales, pequeñas cooperativas eléctricas y entidades sociales que vienen sufriendo el impacto de los aumentos. En algunos hogares, las boletas se duplicaron en pocos meses, generando preocupación por la sostenibilidad de los servicios básicos.
Desde varias localidades del interior provincial, referentes de cooperativas alertaron que están operando al límite, con vecinos que no pueden pagar sus facturas y una demanda que crece en un contexto económico adverso. “Hay familias que ya no eligen si pagar la luz o la comida, directamente no pueden pagar ninguna de las dos cosas”, advirtieron.
A su vez, clubes barriales y centros culturales expresaron su preocupación ante la imposibilidad de sostener actividades comunitarias. “La energía no puede ser un lujo. Si no se toman medidas, vamos a ver apagarse espacios que contienen a miles de personas”, alertaron desde la Red de Clubes.
Frente al escenario, diversas organizaciones sociales y vecinales piden que el Estado provincial intervenga con mecanismos de protección o tarifas diferenciadas para sectores vulnerables. También exigen mayor transparencia sobre los costos de Enersa y sus proveedores, y un debate público sobre el rol social de los servicios públicos.
De la Redacción de AIM