Según pudo saber AIM, Javier Milei ya comenzó, de manera silenciosa pero persistente, a delinear el camino hacia las elecciones de 2027. Aunque el discurso público insiste en la “batalla cultural” y en profundizar el ajuste, puertas adentro el oficialismo entiende que la construcción electoral no puede demorarse. Al parecer, la Casa Rosada comenzó a mover fichas pensando no solo en sostener el núcleo duro libertario, sino en ampliar una base que hoy muestra señales de desgaste.
Mientras tanto, constató AIM que el oficialismo ganó terreno en algunos sectores que, si bien no adhieren plenamente al ideario libertario, valoran cierta narrativa de orden y confrontación con la política tradicional. Sin embargo, esa ganancia es frágil: depende de un equilibrio inestable entre la promesa de transformación y el impacto real del ajuste en la vida cotidiana.
En la oposición, informaron a AIM que persiste la incertidumbre. Las fuerzas tradicionales continúan atrapadas en internas que dificultan ofrecer un horizonte claro. El peronismo, aún disperso, intenta reorganizarse entre gobernadores, intendentes y sectores que buscan renovar el liderazgo. Juntos por el Cambio, por su parte, atraviesa una crisis de identidad: sin un proyecto común, las disputas por protagonismo debilitan su capacidad de contrapeso frente al oficialismo.
De este escenario surge una pregunta que vuelve con insistencia: ¿llegará Milei a 2027 con más poder, o con más desgaste? La respuesta aún no está escrita, pero lo que supo AIM es que el presidente ya comenzó la campaña, aunque nadie lo diga en voz alta. Mientras tanto, el país observa, entre la incertidumbre económica y la tensión política, cómo se configura el tablero de los próximos años.