La Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a colocar el endeudamiento de las familias y las empresas entre los ejes de su estrategia política de cara a 2027. Tras la movilización realizada junto con las dos CTA, la Utep y organizaciones sociales, la central obrera presentó un petitorio al ministro de Economía, Luis Caputo, en el que reclamó regulación de las tasas de interés, medidas para las Pymes y un programa de refinanciación de deudas.
La denominada "marcha de los endeudados" se convirtió en una de las principales acciones impulsadas por la CGT desde que anunció, el pasado 7 de julio, un plan de lucha que contempla movilizaciones junto con distintos sectores afectados por la política económica y la elaboración de un programa propio.
Sin canales de diálogo fluidos con el Gobierno nacional, la conducción cegetista pretende ampliar su intervención en la discusión económica y, al mismo tiempo, ganar peso dentro de la oposición en la construcción de propuestas para las elecciones presidenciales de 2027.
En ese escenario, el endeudamiento aparece como una bandera capaz de reunir reclamos de trabajadores, organizaciones sociales, consumidores y pequeñas y medianas empresas.
La movilización permitió además confluir a la CGT con la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (Utep) y distintas organizaciones políticas y sociales.
Qué plantea la CGT sobre el endeudamiento
El documento entregado al Ministerio de Economía parte de reconocer los avances del Gobierno en materia de equilibrio macroeconómico, pero cuestiona sus consecuencias sobre la economía cotidiana y advierte particularmente por el crecimiento de la morosidad.
La central obrera sostiene que el deterioro de la capacidad de pago no constituye solamente un problema financiero. Según su diagnóstico, cuando las familias destinan una proporción creciente de sus ingresos a pagar tarjetas y préstamos reducen el consumo, mientras que las dificultades de financiamiento de las empresas afectan el capital de trabajo, la producción y, finalmente, el empleo.
El planteo busca incorporar así el nivel de actividad, los ingresos y el consumo a la discusión sobre el ordenamiento de las variables macroeconómicas.
La preocupación se produce en momentos en que distintos indicadores muestran un deterioro en la capacidad de pago de los hogares. El crecimiento de la morosidad en créditos personales y tarjetas se transformó durante los últimos meses en uno de los principales indicadores utilizados por sindicatos y organizaciones de consumidores para advertir sobre la situación financiera de las familias.
Las tres medidas que reclama al Gobierno
El petitorio presentado a Caputo concentra los reclamos en tres puntos.
En primer lugar, la CGT exige una mayor intervención del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sobre las tasas de interés aplicadas a préstamos bancarios y también sobre las condiciones financieras ofrecidas mediante aplicaciones y billeteras virtuales.
El segundo punto está relacionado con el endeudamiento de las Pymes. Los sindicatos advierten que el aumento del costo financiero y las dificultades para sostener el capital de trabajo pueden afectar la continuidad de las empresas y, como consecuencia, poner en riesgo puestos de trabajo.
Finalmente, reclaman la implementación de un programa de refinanciación destinado a los deudores que permita atender el crecimiento de la morosidad y facilitar la regularización de las obligaciones financieras.
La mirada puesta en 2027
Los reclamos exceden la posibilidad de obtener una respuesta inmediata del Ministerio de Economía. Dentro de la CGT, las propuestas forman parte de una discusión más amplia sobre el modelo económico que la central pretende llevar al debate político de 2027.
La conducción sindical busca que el Estado tenga un papel activo en la articulación entre producción, empleo, salarios y consumo y que esas definiciones sean incorporadas en los programas de los espacios opositores que competirán el próximo año.
También pretende modificar el lugar que históricamente ocupó el movimiento obrero dentro del peronismo. La intención es intervenir no sólo en las movilizaciones y en la organización territorial, sino también en la definición de programas y candidaturas.
En ese contexto se inscriben las declaraciones del cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, quien en los últimos días reclamó una participación más activa del sindicalismo en las decisiones políticas.
La movilización por el endeudamiento fue hasta ahora una de las expresiones más visibles de esa estrategia. Con la discusión sobre el poder adquisitivo, el consumo, el crédito y la situación de las Pymes como ejes, la CGT busca convertir demandas económicas concretas en parte de una plataforma política con la mirada puesta en 2027.