Después de que se conociera que es socio de una empresa que asesora e intermedia en operaciones con tierras para inversores argentinos y extranjeros, el senador libertario negó la existencia de un conflicto de interés.
El senador libertario Joaquín Benegas Lynch defendió este jueves en el Senado su derecho a votar la llamada “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, luego de que se revelara que es socio de una empresa que administra campos y asesora operaciones de compra y venta de tierras para inversores argentinos y extranjeros.
Benegas Lynch -empresario del agro y baterista de la banda de Javier Milei- rechazó las acusaciones de conflicto de interés y defendió su derecho a votar el proyecto.
“Todo lo que hago desde que asumí esta banca es público” y “no hay conflicto de interés”, afirmó. Según sostuvo, fue elegido para representar “al sector privado”, por lo que impedirle votar una ley vinculada a esa actividad sería incompatible con el rol de un legislador.
Para explicar su postura recurrió a una comparación. “¿Qué pasa con el que exporta, no podría votar esto? ¿El abogado cuando votamos el Código Procesal, que no vote?”, preguntó. Y remató: “Mi banca como senador de la provincia de Entre Ríos tiene un grado de representatividad muy alto. Represento al sector privado”.
Ley de Tierras: “La izquierda furiosa nos llevó a no poder votar”
El senador no ocultó su malestar por la caída del capítulo 3, que modificaba la Ley de Tierras y terminó siendo retirado por el oficialismo ante la falta de votos.
Para Benegas Lynch, se trataba de un punto central del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y de una iniciativa clave dentro de la agenda impulsada por el Gobierno. “La izquierda furiosa nos llevó a no poder votar este capítulo, que es bueno para los argentinos”, sostuvo.
“Mi empresa es parte del sector”
Horas antes de hablar en el Senado, Benegas Lynch -hijo del economista Alberto Benegas Lynch (h), fundador de la Eseade, semillero de varios dirigentes libertarios- había salido a responder las críticas en X.
“Mi empresa es parte del sector. Un beneficio general no es un privilegio particular”, escribió. También aseguró que el proyecto no otorgaba ventajas a su firma porque “no hay en esta ley una sola línea escrita para mi empresa” y defendió la reforma al sostener que buscaba impedir que Estados extranjeros compraran tierras mientras promovía la inversión privada.