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La cultura de Caral

El Centro de Investigaciones Arqueológicas Andinas (Ciara) acaba de anunciar un descubrimiento extraordinario: el   centro urbano Huaca Rosada, ubicado en el provincia de Ventanilla, región del Callao en el Perú,  que tiene una antigüedad de 4500 años.

La pirámide Huaca Rosada pertenece a la tradición arquitectónica Caral.
La pirámide Huaca Rosada pertenece a la tradición arquitectónica Caral.

La pirámide Huaca Rosada pertenece a la tradición arquitectónica Caral, en las provincias de Barranca, Huaura, Huaral, Lima, El Callao, Huarmey y Casma,  la  costa central y norcentral del Perú.

El descubrimiento  confirma que en lo que hoy es el Perú floreció la cultura más antigua de nuestro continente,  una de las cuatro más altas del mundo.

La más antigua por ahora fue la de la Mesopotamia en Medio oriente,  3400 años antes de nuestra era.

Luego de Caral,  3200 años antes de Cristo: la egipcia 3000 años;  la china, 3000,  la india, 2600, y  la mexicana, 1200 años antes de nuestra era.

Asimismo, en el Perú floreció una de las culturas agrícolas más antiguas del mundo: la de Mesopotamia 8000 años antes de nuestra Era, simultánea con la del Perú; la china 7000 años; la india 7000 años  y la de México 6000 años.

En el Perú se levantan las pirámides más antiguas del mundo: Huaca de los ídolos, 3702 años antes de nuestra era;  Caballete 3120 a.C;  Caral 3000 a.C: Bandurria, 3000 años; Huaca de los sacrificios  2930; la Galgada 2800; Tumshukaiko,  2700 ;  Sakkara 2668 a.C., en Egipto;  Keops 2580 a.C. Egipto; Kefrén 2550 a.C. Egipto; Micerino 2520 a.C. Egipto; Huaca Rosada (Ventanilla) 2500; Zigurat de Ur, 2200; Sechín (Perú)  1800 a.C y San Lorenzo, 1200 antes de nuestra era, en  México.

Caral, en el actual Perú, fue la ciudad más importante del tercer milenio antes de nuestra era y una de las primeras ciudades del mundo.

Uruk, en la Mesopotamia, data de 3200 años antes de nuestra era y Caral de 3000, como El Aspero, también lo mismo que Bandurria y que  Ur, en el actual Iraq. Lingjitan, en China, data de 3000 años antes de nuestra era; Menfis en Egipto de 2850; Mohenjo Daro en Pakistán de 2600 lo mismo que Harappa: Moseque en el Perú de 1800 años antes de nuestra era; Jesuralén 1050 y Monte Albán, en México, 500 años antes de nuestra era

Las precisiones de un historiador

Consultado por AIM, Juan José Rossi, el historiador de los pueblos originarios de América, bonaerense radicado en Chajarí, sostuvo que la humanidad de nuestro continente se aliena, se confunde y sufre en uno y otros sentidos.

En diálogo con esta Agencia, el historiador afirmó: "No es difícil percibirlo,  vivimos una crisis, como mínimo significativa, y varias dicotomías (es decir, separaciones o divisiones tajantes) que, sin embargo,  podemos transformar en un sendero que nos conduzca a algo nuevo, más humano, más solidario y natural que nos contenga como especie y nos desvíe de una auto destrucción anunciada.

En esta situación mundial, y en nuestro caso concreto, parecería que comenzar a desbrozar ese sendero por donde caminar, es y significa re-descubrir nuestra real historia continental; la que nos ocultó y oculta  el invasor desde que, hace más de 500 años, apareció en nuestras costas caribeñas, por cierto de forma fortuita e inesperada.

Cuando se intuye la gigantesca cultura (y aun más si se la conoce) que irradian los vestigios diseminados en la enorme región de Caral, en los Andes peruanos, surge una incontenible impaciencia  de quebrar la maldita dicotomía que inventó y logró imponer Europa para convencer al mundo que aquí, en Abya yala, no había historia ni cultura porque, según ellos, no había verdaderos hombres… sino solo primitivos salvajes "que ni alma tenían hasta que lograban bautizarlos", por supuesto, sin que nuestros antepasados entendieran de qué se trataba.

Por eso, desde mi punto de vista y dentro del contexto de la historia humana planetaria, poco o nada sabemos de nosotros mismos. Y lo poco que creemos conocer está profundamente distorsionado por el reciente –aunque parezca lejano– poderoso invasor, al punto de haber logrado inocular en nuestra conciencia y en el imaginario colectivo de la población la falsa seguridad de que nuestra historia (la suya, la mía, la de todos los nacidos y adoptados aquí) es, o sería, según su arbitraria y desenfocada mirada epistemológica, solo el conjunto de devaneos y acciones perversas con las que intentó, e intenta todavía, hacerse pasar a sí mismo como generoso "civilizador y pacificador". Mientras tanto, según sus designios y modus operandi, casi pulverizó por completo el devenir milenario propio del continente; torció su eje en el que venía rodando desde milenios (alrededor de 40.000; tapó el Patrimonio cultural. en especial el pensamiento propio que inspiraba sus acciones ... y lo reemplazó con tenacidad –propia de intereses desmedidos– por otro que, en sí mismo, no nos representa ni nos pertenece.

El ocultamiento y la desarticulación del acontecer auténticamente humano de nuestra tierra –y de otras enormes regiones del mundo como África y sectores de Asia–, no fue ni es ingenuo e inocente sino fruto de una manera de pensar, de una intencionalidad y planificación obsesiva y perversa del invasor –seguramente llevada a cabo, en el caso de algunos de los ejecutores de ese proyecto aluvional, de manera más o menos inconsciente o atenuada. Por cierto, invasión global bien disimulada (diríamos “lobo con piel de oveja”) que, en sí misma, justifica nuestro esfuerzo por conocer su devenir descorriendo el velo que la oculta desde hace 500 años.

Vale la pena encarar, y podemos hacerlo, un necesario y respetuoso análisis crítico del sistema en sí y de su enfoque historiográfico respecto de nuestra historia, de lo que pasó realmente en nuestro continente Abya yala. Hechos monumentales como los de Caral y alrededores deberían estimular el esfuerzo personal de todos los habitantes por investigar y re-descubrir el profundo y extenso torrente histórico de esta tierra fecunda que se nos sabotea y oculta sistemáticamente desde hace 500 años tras el barro de un potente alud que ha enturbiado y desviado sus aguas como si tal statu quo, de apenas 500 años, fuera el normal."

Caral

La cultura de Caral es 4000 años anterior a la incaica. Sus restos, descubiertos hace poco más de un siglo, están en el valle de Sipe, unos 120 kilómetros al norte de Lima en un territorio muy árido.

Las pirámides de Caral, situadas en el llamado "Nuevo Mundo" por los europeos son anteriores a las egipcias de Giza.

El sitio está en un lugar que por el clima se adapta bien a la datación precisa con carbono 14, en particular las bolsas tejidas, posiblemente usadas para transportar las piedras con que se construyeron las pirámides.

La ciudad podría haber tenido unos 3000 habitantes, pero había pobladores en toda la zona, que podría alcanzar a unas 20.000 personas en el valle del Sipe.

Por razones desconocidas, Caral fue abandonada al cabo de 500 años, alrededor del 2000 antes de nuestra era.

De la Redacción de AIM.

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