La capital entrerriana comenzó a gestar una verdadera autonomía el 25 de junio de 1813, cuando la Asamblea del año XVIII determinó la elevación a Villa de la comunidad de la Baxada del Paraná. En diálogo con Radio Diputados, la profesora Amelia Galetti, repasó los sucesos que marcaron la evolución y consolidación de un centro urbano que vivió su apogeo como Capital de la Confederación y que mantiene su perfil de ciudad emblemática.
Paraná cumple este jueves 25 de junio, 213 años desde su elevación al rango de Villa por una ley redactada por la Asamblea Constituyente del año 1813, un hito clave en su historia que determinó el primer paso hacia su autonomía y en su posterior organización social y política. En una entrevista con Radio Diputados, la profesora de Historia, Amelia Galetti, quien se desempeñó como docente de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), abordó los aspectos más relevantes de ese proceso histórico y su correlato con acontecimientos que impulsaron su identidad institucional, más allá de nunca haber sido fundada en forma oficial.
Galetti remarcó que Paraná no tiene una fecha fundacional, por lo que es importante instalar la idea de una construcción histórica basada en momentos trascendentes. Entre ellos, mencionó que el primer antecedente se registró a fines del siglo XVI cuando se levanta una capilla donde se erige actualmente la Catedral Metropolitana. “Esta zona del Río de La Plata no fue privilegiada en los primeros tiempos por la corona española. Recién en el siglo XVIII comienza una valorización debido a las incursiones de Francia e Inglaterra, pero en especial por las presiones del imperio luso-brasileño, que estaba lindante con el río de La Plata”, explicó la investigadora.
La docente aseguró que la zona pasó de ser un asentamiento para constituirse en un poblado, en el marco de un proceso de transformación que tuvo como eje central el río Paraná y su rol como facilitador de la comunicación. Galetti resaltó que por esa vía “llegaba gente que venía vadeando el río, transportando ganado hacia Corrientes y hacia Asunción del Paraguay. Las misiones jesuíticas producían yerba mate como un monocultivo, una producción que se transportaba por el río Paraná hacia Santa Fe y Buenos Aires”.
Según la entrevistada, la declaración de la ciudad como Capital de la Confederación significó un momento crucial para las aspiraciones políticas y sociales de un proyecto que encabezó el general Justo José de Urquiza. Al respecto argumentó: “Se trató de una etapa donde culminaron luchas civiles entre el puerto de Buenos Aires, la burguesía porteña y el interior, desde Entre Ríos, Urquiza se pronuncia contra el gobierno de Rosas porque mantenía el monopolio de la aduana de Buenos Aires, y por lo tanto el ingreso y egreso de divisas de la exportación e importación. Entre Ríos, rodeada de puertos naturales quería tener una libre circulación. Paraná tuvo un breve lapso como centro político del país, aunque el poder de la oligarquía porteña se superpuso al resto de las provincias”.
Por último, Galetti destacó los edificios históricos que identifican el patrimonio cultural y arquitectónico de la capital provincial. En ese listado incluyó a Puerto Viejo, la zona de casas antiguas de Bajada Grande, el espacio donde sesionó el Senado de la Confederación, que actualmente tiene como sede al Colegio del Huerto y la Escuela Normal.