Cada vez más personas incorporan la musculación como parte de su rutina, ya sea para ganar fuerza, prevenir lesiones, mejorar la salud o mantener la masa muscular con el paso de los años. En ese camino, los suplementos suelen despertar interés, aunque los especialistas coinciden en que no reemplazan una alimentación equilibrada ni el entrenamiento adecuado.
Para una mujer mayor de 40 años que busca preservar su masa muscular, un adulto mayor que necesita mantener fuerza y movilidad o un joven que recién comienza a entrenar, existen algunos suplementos que cuentan con mayor evidencia científica y pueden ser un complemento cuando la dieta no alcanza a cubrir las necesidades.
La proteína, el suplemento más utilizado
El suplemento de proteína, especialmente el suero de leche (whey protein), es uno de los más estudiados y utilizados.
Su principal función es facilitar el aporte diario de proteínas, fundamentales para reparar y desarrollar el tejido muscular después del entrenamiento.
No se trata de un producto exclusivo para fisicoculturistas. También puede ser útil para personas que tienen poco tiempo para cocinar, adultos mayores con menor apetito o quienes no logran consumir suficiente proteína mediante los alimentos.
Los especialistas recuerdan que, si una persona cubre sus requerimientos diarios con carnes, huevos, lácteos y legumbres, el suplemento no es indispensable.
Creatina: beneficios más allá del gimnasio
La creatina es probablemente el suplemento con mayor respaldo científico en la actualidad.
Su consumo ayuda a mejorar la fuerza, favorece la recuperación y permite realizar entrenamientos de mayor intensidad.
En los últimos años, además, diversos estudios demostraron beneficios en adultos mayores, ya que combinada con ejercicios de fuerza contribuye a conservar la masa muscular y mejorar el rendimiento físico.
También existen investigaciones que analizan posibles efectos positivos sobre la salud cerebral, aunque ese campo continúa en estudio.
Vitamina D: importante si existe déficit
La vitamina D participa en el funcionamiento muscular y en la salud de los huesos.
Muchas personas presentan niveles bajos, especialmente durante el invierno o cuando tienen poca exposición solar.
Sin embargo, los especialistas recomiendan no suplementarla por cuenta propia, sino hacerlo únicamente cuando un análisis confirme el déficit o exista indicación médica.
Omega-3
Los ácidos grasos Omega-3 poseen propiedades antiinflamatorias y favorecen la salud cardiovascular.
En personas que realizan actividad física podrían colaborar en la recuperación muscular y disminuir el dolor posterior al entrenamiento.
Quienes consumen pescado graso dos o tres veces por semana suelen cubrir sus necesidades sin necesidad de suplementos.
Magnesio
El magnesio participa en cientos de procesos del organismo, entre ellos la contracción muscular y la producción de energía.
Suplementarlo solo tiene sentido cuando existe una deficiencia comprobada o una recomendación profesional. Aunque muchas personas lo utilizan para prevenir calambres, la evidencia científica sobre ese beneficio aún es limitada.
Colágeno: ¿sirve para los músculos?
El colágeno hidrolizado suele promocionarse para mejorar músculos y articulaciones.
Los estudios muestran resultados más consistentes sobre la salud de tendones, ligamentos y articulaciones que sobre el aumento de masa muscular.
Puede resultar interesante para personas con molestias articulares o mayores de 50 años, aunque no reemplaza el entrenamiento de fuerza ni el consumo adecuado de proteínas.
¿Qué suplementos no son necesarios para la mayoría?
Los especialistas señalan que muchos productos populares ofrecen pocos beneficios para quienes realizan actividad física recreativa.
Entre ellos se encuentran:
Aminoácidos BCAA cuando ya se consume suficiente proteína.
"Ganadores de peso" ricos en azúcar.
Potenciadores hormonales o de testosterona sin indicación médica.
Quemadores de grasa, cuyos efectos suelen ser limitados y pueden producir efectos adversos.
Lo más importante sigue siendo la alimentación
Antes de pensar en suplementos, los profesionales recomiendan revisar aspectos básicos como una alimentación variada, una adecuada hidratación, un buen descanso y un programa de entrenamiento adaptado a cada persona.
Cuando esos pilares están cubiertos, algunos suplementos pueden aportar beneficios específicos, siempre que se utilicen de manera responsable y, de ser posible, con el asesoramiento de un médico o un nutricionista.
En la mayoría de los casos, la combinación de entrenamiento constante, una dieta rica en proteínas de calidad y hábitos saludables continúa siendo la estrategia más efectiva para ganar fuerza y conservar la masa muscular a cualquier edad.
Redacción AIM
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