Con la llegada de las bajas temperaturas, la vitamina C vuelve a ocupar un lugar destacado en la alimentación. Este nutriente es fundamental para el funcionamiento del sistema inmunológico, ayuda a la absorción del hierro, participa en la formación de colágeno y actúa como antioxidante, protegiendo a las células del daño provocado por los radicales libres, constató AIM.
Aunque la naranja suele ser la fruta más asociada a la vitamina C, existen otras opciones de estación que permiten incorporar este nutriente de manera variada y sabrosa durante el invierno.
Cítricos, los protagonistas de la temporada
El invierno es la época ideal para consumir cítricos, ya que se encuentran en su mejor momento de producción, con mayor sabor y, muchas veces, a precios más accesibles.
Entre las frutas más recomendadas se encuentran:
Naranja
Es una de las fuentes más conocidas de vitamina C. Puede consumirse fresca, en jugos o incorporarse a ensaladas y preparaciones dulces.
Mandarina
Además de aportar vitamina C, contiene fibra y agua. Su practicidad la convierte en una excelente opción para colaciones o viandas.
Pomelo
Aporta vitamina C y antioxidantes. Puede consumirse solo o combinado con otras frutas.
Limón
Aunque generalmente se utiliza como ingrediente en comidas o bebidas, también contribuye al aporte diario de vitamina C.
Kiwi: un aliado poco valorado
El kiwi es una de las frutas con mayor concentración de vitamina C. Incluso puede aportar más que algunos cítricos. Además, contiene fibra, potasio y antioxidantes que benefician la salud digestiva y cardiovascular.
Puede consumirse solo, en ensaladas de frutas o acompañado con yogur.
Frutilla: no solo para el verano
Aunque suele asociarse a los meses más cálidos, durante gran parte del invierno pueden encontrarse frutillas en verdulerías y supermercados. Son una excelente fuente de vitamina C y antioxidantes.
Su versatilidad permite incorporarlas en desayunos, meriendas o postres saludables.
¿Cuánta vitamina C se necesita?
Las necesidades diarias varían según la edad y las condiciones de cada persona, pero en adultos se recomienda un consumo aproximado de entre 75 y 90 miligramos por día.
Una alimentación equilibrada que incluya frutas y verduras frescas suele ser suficiente para cubrir los requerimientos sin necesidad de suplementos, salvo indicación médica.
Consejos para aprovechar mejor la vitamina C
Consumir las frutas frescas y recién cortadas.
Evitar exposiciones prolongadas al calor durante la preparación.
Incorporar variedad de frutas y verduras de colores diferentes.
Aprovechar los productos de estación, que suelen ser más económicos y nutritivos.
Un nutriente clave para el invierno
Mantener una alimentación rica en vitamina C no evita por sí sola resfríos o enfermedades, pero sí contribuye al correcto funcionamiento del organismo y al fortalecimiento de las defensas. Aprovechar las frutas de estación es una forma sencilla, natural y accesible de incorporar este nutriente durante los meses más fríos del año.
Aunque la naranja suele ser la fruta más asociada a la vitamina C, existen otras opciones de estación que permiten incorporar este nutriente de manera variada y sabrosa durante el invierno.
Cítricos, los protagonistas de la temporada
El invierno es la época ideal para consumir cítricos, ya que se encuentran en su mejor momento de producción, con mayor sabor y, muchas veces, a precios más accesibles.
Entre las frutas más recomendadas se encuentran:
Naranja
Es una de las fuentes más conocidas de vitamina C. Puede consumirse fresca, en jugos o incorporarse a ensaladas y preparaciones dulces.
Mandarina
Además de aportar vitamina C, contiene fibra y agua. Su practicidad la convierte en una excelente opción para colaciones o viandas.
Pomelo
Aporta vitamina C y antioxidantes. Puede consumirse solo o combinado con otras frutas.
Limón
Aunque generalmente se utiliza como ingrediente en comidas o bebidas, también contribuye al aporte diario de vitamina C.
Kiwi: un aliado poco valorado
El kiwi es una de las frutas con mayor concentración de vitamina C. Incluso puede aportar más que algunos cítricos. Además, contiene fibra, potasio y antioxidantes que benefician la salud digestiva y cardiovascular.
Puede consumirse solo, en ensaladas de frutas o acompañado con yogur.
Frutilla: no solo para el verano
Aunque suele asociarse a los meses más cálidos, durante gran parte del invierno pueden encontrarse frutillas en verdulerías y supermercados. Son una excelente fuente de vitamina C y antioxidantes.
Su versatilidad permite incorporarlas en desayunos, meriendas o postres saludables.
¿Cuánta vitamina C se necesita?
Las necesidades diarias varían según la edad y las condiciones de cada persona, pero en adultos se recomienda un consumo aproximado de entre 75 y 90 miligramos por día.
Una alimentación equilibrada que incluya frutas y verduras frescas suele ser suficiente para cubrir los requerimientos sin necesidad de suplementos, salvo indicación médica.
Consejos para aprovechar mejor la vitamina C
Consumir las frutas frescas y recién cortadas.
Evitar exposiciones prolongadas al calor durante la preparación.
Incorporar variedad de frutas y verduras de colores diferentes.
Aprovechar los productos de estación, que suelen ser más económicos y nutritivos.
Un nutriente clave para el invierno
Mantener una alimentación rica en vitamina C no evita por sí sola resfríos o enfermedades, pero sí contribuye al correcto funcionamiento del organismo y al fortalecimiento de las defensas. Aprovechar las frutas de estación es una forma sencilla, natural y accesible de incorporar este nutriente durante los meses más fríos del año.
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