Aloe Vera: Cultivo, cuidados, propiedades y extracción del jugo

Aloe (¡bendito aloe!) es una de las plantas suculentas más populares, y no lo es por su belleza, aunque según mi opinión también tiene cierto encanto, sobre todo sus espectaculares flores tubulares.

Aloe vera.

Existen muchísimos tipos de Aloe, áloe, sábila o acíbar (arborescens, saponaria, aristata, brevifolia, ciliaris, ferox…), eso sí, el rey por excelencia es el Aloe vera, también conocido como sábila, sávila, aloe de Barbados o aloe de Curazao.

Los aloes tienen una estética muy característica; son arbustos de tamaño medio cuyas hojas, ligeramente triangular-lanceoladas, se agrupan alrededor de una roseta basal. Las hojas son verdes con ligeros matices grises.

De esa misma roseta surge una inflorescencia que duplica el tamaño de la planta dotándola de un aspecto exótico y original.

Los colores de la flor pueden variar del amarillo al rojo, pasando por un naranja intenso bastante llamativo.

Se cree que procede originariamente de Arabia y de ahí se extendió a regiones subtropicales y templadas tanto del hemisferio norte como del sur.

Cómo plantar y cuidados del Aloe vera

Cuidados:

– Riego: moderado y evitando encharcar el sustrato. En invierno podemos prescindir casi totalmente de él, un riego una vez al mes sería suficiente.

– Luz: siempre abundante y a ser posible exposición directa al sol. Aunque también se desarrolla perfectamente en el interior del hogar, lo mejor es ubicarla en la zona más soleada y luminosa de la casa.

– Clima: templado o cálido. No soporta las heladas por lo que es mejor introducirla en el interior durante el invierno.

– Tipo de suelo: arenoso, seco y calcáreo.

– Importante: un buen drenaje que conseguiremos incluyendo grava en la base de la maceta.

Cómo podar y trasplantar el Aloe vera

Propiedades

Como os comentaba al principio del artículo, el aloe es una planta muy popular, y lo es por sus variadas y estupendas propiedades.

Posee vitaminas A, B1, B2, B3, B6, B12, C, E y minerales como el calcio, el cromo, el selenio…

La sábila es uno de los componentes principales empleados por la industria farmacéutica y cosmética. Gracias a su poder regenerante consigue aliviar irritaciones, heridas y quemaduras.

Además, consigue que nuestro cuerpo aumente las defensas y esté preparado para hacer frente a virus y enfermedades diversas.

Ayuda a reducir el nivel de grasa en sangre y, como consecuencia, disminuir las posibilidades de padecer alergias.

Mejora la circulación, es depuradora, digestiva y desintoxicante y, por si fuera poco, también equilibra la cantidad de ácidos en los alimentos.

Cómo extraer el jugo del Aloe vera

¿Dónde se encuentran todas estas propiedades? El alcíbar es la sustancia contenida en las hojas del aloe y el origen de todos sus poderes curativos.

De tal forma, si queremos aprovechar todo el potencial de nuestra planta, tendremos que extraer dicho jugo, pero tranquilos, ¡es muy sencillo!

– Consejo: Esperar tres años para extraer el acíbar, de otra forma la planta no será adulta y no podremos aprovechar todas sus propiedades.

– Tomaremos las hojas más antiguas que se sitúan en la base de nuestra planta. Con cuidado y con la ayuda de un cuchillo o tijeras bien afiladas, procederemos a cortar la hoja seleccionada.

– Colocaremos la hoja sobre una tabla y realizaremos un corte para eliminar los extremos, base y punta de la misma.

– A continuación, cortamos toda la hoja dividiéndola en pequeñas porciones (ver imagen superior).

– Extraemos la corteza para quedarnos con la pulpa gelatinosa.

Usos y remedios caseros con Aloe vera

Una vez tenemos nuestro jugo, debemos licuarlo hasta obtener un gel viscoso. Podremos emplearlo en la elaboración de numerosos remedios caseros.