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Caleidoscopio
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Comienza el otoño

El miércoles 20 de marzo, a las 00:07, Hora Oficial Argentina, se producirá en el hemisferio sur el equinoccio de otoño, la despedida del verano, un acontecimiento astronómico que hace que ese día el período de luz solar sea igual al de sombra, adelantó a AIM el director del Planetario de San Luis, Martín Fernández. Equinoccio proviene del latín aequinoctium (aequus nocte) y significa justamente "noche igual" al día. Otro equinoccio es el de primavera, que se produce en el hemisferio sur el 21 de setiembre.

Al mismo tiempo que ocurre el equinoccio de otoño en el hemisferio sur, acontece el equinoccio de primavera en el norte.
El día de los equinoccios, el Sol sale exactamente por el punto Este y se pone por el punto Oeste, en todas partes en la Tierra -excepto en los polos, donde no sale ni se pone.

En otras épocas, antes de la introducción del calendario actual, el año se iniciaba en el equinoccio de primavera, que es una fecha significativa desde el punto de vista astronómico y también natural y social, ya que en él se produce la reactivación de la vida vegetal y se abre el período de trabajo rural para las cosechas.

Luego, con la reforma del calendario por orden de Julio César en la Roma antigua, el año comenzó el primero de enero, fecha desprovista de estos significados, pero que no obstante se mantiene todavía.

En otoño comienza a bajar la temperatura, es una transición entre el verano y el invierno. Su nombre proviene del latín autumnus, que significa "plenitud del año".

Desde siempre, la humanidad ha postulado equivalencias entre las estaciones y las edades de la vida, y ha hecho corresponder al otoño con el camino a la vejez. Es entonces el período de la vida humana en que esta declina de la plenitud hacia la vejez. Se entiende entonces que la niñez es el alba de la vida, y la adultez la plenitud.

Hay regiones del planeta, las tropicales, que no tienen bien marcadas las estaciones según la temperatura ni el grado de insolación, sino que solo conocen estación lluviosa y estación seca.

Pero en las zonas más alejadas del Ecuador la diferenciación es clara, los bosques se ponen rojizos, las hojas de los árboles comienzan a caerse.

Tradicionalmente se ha vinculado al otoño con una etapa nueva de la vida, una nueva oportunidad para hacer cambios o iniciar nuevos proyectos, deshacerse de lo negativo en relación con los árboles que pierden sus hojas a la espera que se renueven en primavera.

Habitualmente, se entiende que el verano es para el turismo la "temporada alta", es decir, cuando debido a las vacaciones y al calor hay más turistas sobre todo en las playas.

Pero el otoño es también muy propicio al turismo; es decir, el congestionamiento y el impacto ambiental es menor en los sitios que habitualmente están congestionados en verano.

Por eso es posible obtener de los anfitriones un trato más personalizado, menos ajetreado, más cercano.

En otoño se pueden hacer avistajes de fauna porque los animales están más tranquilos y se dejan ver con más frecuencia.

Además, las ciudades no se convierten en los hornos que suelen ser cerca del mediodía en verano, gracias al asfalto y al cemento, a los vehículos y a los acondicionadores de aire, por lo que es posible caminar por ellas, que es el modo de conocer detalles.

Los ritmos de la naturaleza, para empezar el diario pero también el estacional, marcaron a la humanidad desde tiempo inmemorial, no es posible evitarlos. Pero la vida moderna, la profusa iluminación nocturna de las ciudades, la refrigeración y la calefacción, han permitido ignorarlos hasta cierto punto.

La tecnología y la prisa crónica de las ciudades modernas han relegado la importancia de los ciclos anuales, y también la posibilidad de armonizar con los ciclos naturales y percibir los cambios sutiles que producen en nosotros.

No solo cambia la temperatura y la vegetación, no solo el período de luz se acorta, también cambiamos nosotros pero en general apenas nos damos cuenta.

En nuestro clima, salvo los cambios convulsivos generados por la actividad humana, el otoño suele ser la estación más plácida: luminosa, de aire transparente, serena y tibia. Se ha comparado la luz natural del otoño con la sabiduría y la de primavera con la agitación juvenil.

En la filosofía china tradicional, el otoño es yin, la estación femenina, receptiva, intuitiva, tendente a la interioridad.

En otoño las puestas de sol son más largas que en verano, debido a un fenómeno óptico que aunque ignoremos científicamente asombra con indefinida variedad de tonos rojizos, malvas, amarillos.

Finalmente, conocer las estaciones del año es un correlato del autoconocimiento. El sabio sufí invita a conocer la naturaleza, a leer la existencia, porque solo así podremos entenderla y aceptarla. "Hay que adquirir la capacidad de reconocer signos. Esa es la ciencia más alta”.

Un poco de historia
La "noche igual" (del latín aequinoctium -aequus nocte-), es un evento astronómico en que la duración del día es igual al de la noche en toda la Tierra. Durante cada año, se produce dos veces: uno en marzo y el otro, en septiembre, en el inicio del otoño y de la primavera.

Las fechas de su inicio varían cada año y están supeditadas al modo en que la duración de la órbita de la Tierra alrededor del Sol encaje en la secuencia de años bisiestos del calendario. En otras palabras: la Tierra no demora exactamente 365 días en dar una vuelta alrededor del Sol. El otoño, entonces, puede comenzar el 19, 20 o 21 de marzo.

El verano termina en el equinoccio de otoño, cuando el Sol pasa desde el hemisferio sur hacia el hemisferio norte, cruzando la línea del ecuador celeste".

Durante el solsticio hay un hemisferio que recibe más luz que otro por eso en unos sitios es invierno y en otros verano. Antiguamente se creía que en ese momento en el que los dos hemisferios tenían la misma luz, se conseguía el equilibrio en el mundo.

Hoy en día hay muchas teorías que creen que durante los equinoccios se puede alcanzar el equilibrio en la vida.

El otoño es adecuado para meditar y relajarse contemplando paisajes, es el momento para cosechar alimentos como berenjenas, tomates, pimientos, peras.

Las estaciones astronómicas se producen porque la Tierra se traslada alrededor del Sol en una órbita prácticamente circular con su eje de rotación inclinado respecto al plano de la órbita, lo que produce distintas iluminaciones de los hemisferios Norte y Sur durante el año.

El Sol sale exactamente por el punto cardinal Este y se pone exactamente por el punto cardinal Oeste, de manera que está sobre el horizonte el mismo tiempo que está debajo de él.

La palabra equinoccio procede del latín y significa "noche igual", lo que hace referencia al día y la noche de aproximadamente 12 horas cada uno y que tienen lugar solamente en los dos equinoccios del año (en marzo y en septiembre).

La mitad sur del planeta entrará este lunes en el otoño, es decir momento en el que los árboles se tiñen de colores rojizos y amarillos, pues dejan de florecer.

El otoño, estación que en los climas fríos implica claramente una merma en la vitalidad de la naturaleza que anuncia el invierno, ha dado lugar a grandes expresiones poéticas, como este soneto de Juan Ramón Jiménez.

Estaba echado yo en la tierra, enfrente
el infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.
Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.
Pensé en arrancarme el corazón, y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
el ancho surco del terruño tierno,
a ver si con partirlo y con sembrarlo,
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.

O esta, de Manuel Machado:
Me siento, a veces, triste
como una tarde del otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno…
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos
y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos, se inclinan. Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía.
Historias que tienen casi blancos
mis cabellos.
De la Redacción de AIM.

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