Las sucesivas olas de calor registradas en Europa este verano provocaron al menos 35.000 muertes adicionales respecto de las esperadas en condiciones normales, según cifras nacionales provisionales recopiladas por The Guardian.
Solo en Alemania, Francia y España, tres de los países más poblados de la UE, el exceso de mortalidad supera las 25.000 personas y se prevé que la cifra aumente cuando se consoliden los datos de agosto.
Alemania registra el mayor impacto. Entre el seis de abril y el nueve de agosto se contabilizaron 14.000 muertes vinculadas al calor, frente a menos de 2.000 en un verano habitual, según el Robert Koch Institute (RKI). El récord anterior había sido de 8.900 fallecimientos en 2018.
En España, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (Momo), del Instituto de Salud Carlos III, atribuye al calor 5.030 muertes desde mayo, la cifra más alta desde que comenzó la serie histórica en 2015 y superior a las 4.789 registradas durante el verano de 2022.
Estas estimaciones se realizan comparando las temperaturas diarias con las tasas de mortalidad. El calor suele agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares y puede favorecer infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencias renales.
Francia registró inicialmente 7.300 muertes adicionales por todas las causas entre finales de mayo y el 22 de julio. Además, más de 500 estaciones meteorológicas superaron los 40 grados y el 98 por ciento de la población estuvo bajo alerta por calor al menos una vez.
En Inglaterra, los modelos sanitarios estimaron 2.877 muertes relacionadas con las olas de calor de mayo y junio. Bélgica registró un aumento del 39 por ciento en la mortalidad entre el 18 y el 29 de junio, equivalente a 1.222 fallecimientos adicionales, mientras que en Países Bajos murieron al menos 900 personas más de lo habitual entre el 22 de junio y el cinco de julio.
En Polonia se estimaron 1.070 muertes adicionales durante la ola de calor de finales de junio y en Suiza, unas 220. También se registraron alrededor de 40 fallecimientos adicionales en Luxemburgo, Grecia, Rumania, Bulgaria y Dinamarca.
Europa occidental atravesó el período junio-julio más caluroso desde al menos 1979, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus.
Los científicos vinculan el aumento de la frecuencia e intensidad de estos episodios con el calentamiento global provocado por las actividades humanas.
Francia registró este verano la temperatura media nacional más alta de su historia y Alemania batió récords durante tres días consecutivos, con 46 estaciones por encima de los 40 grados.
En España, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) registró los primeros 40 grados del año el 30 de mayo, con 41,1 grados en Montoro, Córdoba, y 40,4 grados en Andújar, Jaén. Durante la primera ola de calor de 2026 se superaron los 45 grados en dos jornadas.
Fuente: La Vanguardia (España)