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Genocidio cultural: 215 niños indígenas enterrados en un colegio de Canadá

Realmente un hallazgo macabro. Se estima que 150 mil niños fueron enviados a la fuerza a estas instituciones, con el fin de asimilarlos a la sociedad canadiense. Sufrieron malos tratos y al menos 3.200 murieron.

Los restos de 215 nenes fueron encontrados en el lugar donde se encontraba uno de los mayores internados para indígenas de Canadá, unas instituciones en las que se enviaban a los niños de todo el país luego de ser separados de sus familias, como parte de un programa para asimilarlos a la sociedad canadiense. Según una líder indígena, los cuerpos corresponden a niños desaparecidos, cuyas muertes no fueron documentadas.

Rosanne Casimir, jefa de los Tk’emlúps te Secwépemc, un grupo indígena de la provincia de Columbia Británica, en el oeste de Canadá, señaló en un comunicado que los restos fueron localizados durante el pasado fin de semana en los terrenos de la residencia escolar de Kamloops, que era gestionada por la iglesia católica y funcionó desde 1890 hasta 1979.

“En nuestra comunidad teníamos sospechas que hemos sido capaces de verificar. Por lo que sabemos, estos niños desaparecidos son muertes no documentadas”, afirmó Casimir, quien agregó que algunos solo tenían tres años de edad.

Su madre y su abuela le habían contado historias de abusos en la escuela y Casimir dijo que la comunidad presionó durante años para obtener respuestas sobre lo que les sucedió a los estudiantes.

“Es una dura realidad y es nuestra verdad. Es nuestra historia y es algo que siempre hemos tenido que luchar para demostrar " dijo Casimir al diario The Star.
El grupo indígena descubrió los cuerpos utilizando un georradar para no alterar los restos y señaló que continuará la búsqueda en el recinto de la residencia escolar de Kamloops.

“Con el acceso a esta tecnología, esperamos que el verdadero cálculo de los estudiantes desaparecidos proporcione algo de paz y conclusión a aquellas vidas perdidas y sus comunidades”, añadió el grupo indígena.

Ante los acontecimientos, la Unión de Jefes Indios de Columbia Británica se declaró de luto con los miembros de los Tk’emlúps te Secwépemc y todas las Primeras Naciones.

El presidente de esa Unión, el Gran Jefe Stewart Phillip, se hizo eco del dolor que comparten la comunidad de las Primeras Naciones y los sobrevivientes de los internados.
En un comunicado, dijo que “no hay palabras para expresar el profundo duelo” que él y otros “sienten como personas de las Primeras Naciones y como sobrevivientes”.
“Se trataba de niños, todos pertenecientes a una familia, una comunidad y una nación, que fueron robados a la fuerza de sus hogares bajo la autoridad del gobierno canadiense y nunca regresaron”, agregó, instando al país a reconocer lo que sucedió en la historia
“Esta es la realidad del genocidio que ocurrió y que se nos infligió como pueblos indígenas por parte del estado colonial. Hoy honramos la vida de esos niños y rezamos para que ellos y sus familias finalmente puedan estar en paz”, dijo Stewart

“Me rompe el corazón”, reaccionó en Twitter el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. “Es un triste recuerdo de este oscuro y lamentable capítulo de nuestra historia. Mis pensamientos están con todos los afectados por esta desgarradora noticia”, escribió el mandatario, que ha hecho de la reconciliación con los primeros pueblos de Canadá una de sus prioridades desde que asumió el cargo en 2015.

Maltratos y hasta torturas
El sistema de residencias escolares fue establecido por el Gobierno de Canadá a principios del siglo XIX para asimilar a la población indígena del país y estuvo operativo hasta el cierre del último centro de este tipo en 1996.

Unos 150.000 niños indígenas fueron enviados en estas escuelas, donde fueron apartados de sus familias, su lengua y su cultura. Al menos 3.200 murieron, en su mayoría de tuberculosis, según las conclusiones de una comisión nacional de investigación.

Las residencias escolares eran operadas en muchos casos por grupos religiosos. Los niños indígenas eran sacados a la fuerza de sus comunidades y enviados a estos internados, a veces situados a cientos de kilómetros de su lugar de origen.

En muchos casos, los niños sufrieron abusos físicos, sexuales y psicológicos sistemáticos, incluidas torturas. En algunos casos, las autoridades canadienses realizaron experimentos “científicos” con ellos.

En 2017, el Gobierno canadiense se disculpó oficialmente por el internamiento forzado de los niños indígenas y el año pasado designó dos de las residencias escolares donde se cometieron abusos como Sitio Histórico Nacional en reconocimiento de los errores del pasado.

Los indígenas de Canadá fueron víctimas de un “genocidio cultural”, según concluyó la comisión nacional de investigación en 2015. Ante la comisión, muchos integrantes de pueblos originarios afirmaron que la pobreza, el alcoholismo, la violencia doméstica y las altas tasas de suicidio que todavía golpean a muchas de sus comunidades son en gran medida el legado del sistema de internados.
TN.-

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