El Gobierno de Donald Trump se prepara para anunciar una nueva ronda de aranceles sobre productos provenientes de decenas de países, entre los que se encontraría la Argentina. La medida podría conocerse este viernes, cuando vence el recargo temporal del 10 por ciento que Estados Unidos mantiene sobre gran parte de sus importaciones.
La nueva ofensiva comercial todavía no fue confirmada oficialmente en todos sus detalles y podría sufrir modificaciones antes de su implementación. Sin embargo, distintos reportes internacionales señalan que la Casa Blanca trabaja contrarreloj para evitar que exista un período sin gravámenes entre el vencimiento del régimen actual y la entrada en vigencia del próximo esquema.
El plan alcanzaría a unos 60 socios comerciales y estaría dirigido a países que, según la administración estadounidense, no cuentan con mecanismos suficientes para impedir el ingreso de productos fabricados mediante trabajo forzoso o mantienen prácticas consideradas perjudiciales para la industria norteamericana.
Argentina, entre los países investigados
La Argentina figura entre las economías investigadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) en el marco de la Sección 301 de la Ley de Comercio.
En un informe publicado en junio, el organismo estadounidense reconoció que el país asumió compromisos para avanzar en la prohibición de importaciones vinculadas al trabajo forzoso, aunque igualmente lo incluyó dentro del proceso que analiza las políticas aplicadas por 60 economías.
Por el momento, no se precisó cuál sería la alícuota correspondiente a los productos argentinos ni qué sectores podrían resultar alcanzados. La propuesta que trascendió contempla gravámenes de entre el 10 y el 12,5 por ciento, según el nivel de cumplimiento que Washington atribuya a cada país.
La eventual inclusión de la Argentina resulta especialmente significativa por la cercanía política que mantienen los gobiernos de Javier Milei y Trump y por el acuerdo comercial bilateral anunciado durante 2026. En ese entendimiento, el país se comprometió a adoptar y aplicar de manera efectiva una prohibición sobre el ingreso de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
Un nuevo mecanismo tras el revés judicial
El actual recargo general del 10 por ciento fue establecido por Trump en febrero mediante la Sección 122 de la Ley de Comercio, luego de que la Corte Suprema estadounidense invalidara parte del esquema arancelario anterior.
Esa herramienta permite aplicar un recargo por un plazo máximo de 150 días para responder a desequilibrios en la balanza de pagos. El período concluye este viernes, por lo que la Casa Blanca busca reemplazarlo por un nuevo sistema con otra base legal.
La alternativa elegida sería la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita al Ejecutivo estadounidense a investigar prácticas extranjeras consideradas injustas y adoptar represalias comerciales de manera unilateral.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que las acciones vinculadas con las investigaciones sobre trabajo forzoso se encuentran próximas a ser implementadas, aunque evitó brindar una fecha exacta.
Canadá y Brasil, los primeros alcanzados
La nueva ronda se inscribe en una escalada comercial que ya tuvo como principales destinatarios a Canadá y Brasil.
La administración Trump anunció aranceles del 50 por ciento sobre diferentes productos canadienses, entre ellos vinos, artículos deportivos y materiales para la construcción, aunque dejó fuera sectores estratégicos como la energía, los minerales críticos y la potasa.
En el caso de Brasil, Washington impuso un gravamen del 25 por ciento a productos como muebles, maquinaria, calzado, azúcar y etanol. La medida comenzó a regir este miércoles 22 de julio y alcanza aproximadamente al 18 por ciento de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos.
También podrían ser alcanzados Canadá, México, la Unión Europea, Taiwán, China, India, Japón, Australia y otras economías asiáticas.
Incertidumbre para las exportaciones argentinas
La falta de precisiones mantiene en alerta a los países involucrados y a los sectores exportadores, que aguardan conocer cuáles serán los productos incluidos, las tasas definitivas y las posibles excepciones.
Para la Argentina, un nuevo arancel podría afectar la competitividad de sus exportaciones frente a proveedores que reciban un tratamiento preferencial o queden exceptuados. El impacto concreto dependerá de la alícuota, de los bienes alcanzados y de las negociaciones que pueda llevar adelante el Gobierno nacional con la Casa Blanca.
Hasta el momento, no existe una decisión oficial definitiva sobre la tasa que se aplicaría al país. El anuncio previsto para el viernes será clave para determinar si la Argentina quedará efectivamente comprendida en la nueva ofensiva arancelaria de Trump y qué consecuencias tendrá para el intercambio bilateral.