Las abejas meliponas

Según una interpretación moderna, que para valorarlas las asimila a las costumbres humanas sedentarias, hace más de 100 millones de años las abejas eran avispas que por entonces organizaron socialmente su vida, abandonaron la depredación y se aplicaron al trabajo productivo de miel y polen.

Posiblemente las abejas productoras de miel estén relacionadas con las avispas de la  super-familia Sfecoidea.

Eran avispas capaces de ingerir néctar y recoger polen cuando comenzaron a separarse de las verdaderas avispas predadoras. Empezaron a constituir las 25.000 especies de abejas que hay hoy, entre ellas las apis melliferas y las meliponas o abejas  sin aguijón.

Un trozo de ámbar fosilizado, que data de 40 millones de años, permite apreciar una avispa de patas traseras anchas y pelos plumosos, dos estructuras características de las avispas predecesoras de las abejas según las ideas evolucionistas.

Posiblemente las abejas productoras de miel estén relacionadas con las avispas de la  super-familia Sfecoidea. Las `primeras abejas habrían surgido  en el  paleocontinente Gondwana.

El comportamiento social tan marcado y ejemplar se habría   desarrollado durante el terciario de la época Cenozoica.

La existencia de las abejas está ligada a la existencia de plantas con flores, que hoy son las especies vegetales dominantes en la Tierra

Hasta hace poco, se databa las plantas con flores hace unos 100 millones de años,pero estudios realizados en Suiza han retrocedido algo las fechas: ¡unos 140 millones de años! Ahora no datan de 100 sino de 240 millones de años. Pero en esos tiempos remotos no había abejas, al menos no hay rastros de ellas. La polinización entonces habría dependido de escarabajos y otros insectos.

La feria de las flores

Las abejas actuales habitan donde haya flores. Se alimentan  de polen y néctar, el polen es alimento para las larvas y el néctar, material energético.

La  abeja doméstica, Apis mellifera, es un insecto social que vive en enjambres, aunque la mayoría  de las demás especies son solitarias. Los abejorros, como el mangangá,  son semisociales o solitarios, no forman  colonias grandes ni duraderas como la abeja doméstica.

Los primeros polinizadores fueron los escarabajos y las moscas,  pero  las abejas son más eficientes. Las plantas con flores o angioespermas, de las que hay unas 400.000 especies, surgieron rápidamente hace unos 130 millones de años, cuando todavía no existían abejas pero sí otros insectos polinizadores.

Es posible que, de continuar la “revolución verde” y sus efectos colaterales, una historia que se inició hace 100 millones de años, cuando el homo sapiens no estaba ni en proyecto y en el mundo animal reinaban los dinosaurios,  esté por terminar con consecuencias muy negativas para el resto de la vida por obra de un recién llegado que cree saber y poder todo.

Las meliponas en Abya Ayala (América)

Los mayas desarrollaron una apicultura inmemorial depurada, en base a las meliponas. Cortaban los gajos de los árboles con colmenas de abejas sin aguijón  y los conducían con cuidado a colmenares donde se vigilaba el proceso de producción de la miel, sin ninguna preocupación por los ataques,  tan dignos de consideración cuando se trata de abejas europeas, y más si están cruzadas con africanas o africanizadas.

A partir de esa miel producían luego por fermentación alcohólica con la levadura saccaromycete, o de cerveza,  el balche, que tenía una graduación alcohólica intermedia entre la cerveza (cinco grados Gay Lussac, y el vino, unos 14 grados).

El balche era  una bebida extraordinaria,   que sorprendió a los españoles porque no conocían nada similar. Era un hidromiel, es decir, algo similar a las primeras bebidas alcohólicas conocidas, obtenidas por fermentación de jugos a partir de la miel, que contiene cerca del 90% de glucosa (Ya en la Ilíada, los lanzazos victoriosos de las bandas de piratas se festejaban comiéndose un buey regado con hidromiel).

El hidromiel alemán

El procedimiento no era exclusivo de los mayas. Ulrico Schmidel, el cronista alemán que vino con la expedición de Pedro de Mendoza,  dice que en nuestra zona un nativo tomaba un hacha, iba al bosque y abría un boquete en el primer árbol que encontraba (una exageración sin duda, el nativo conocería en qué árbol golpear) «y del agujero brotan cinco o seis litros de miel pura».

Informa que con esa miel se hacía un hidromiel muy bueno «mejor que el que se prepara en Alemania»  y  no menciona ningún cuidado con las picaduras.

Las meliponas son abejas sociales que viven en colonias permanentes, como las abejas europeas; pero principalmente en zonas tropicales, por ejemplo   en Mesoamérica  y Sudamérica  hasta 30 grados de latitud    sur.

Hay más de 500 especies de abejas sin aguijón registradas, y aparecen  otras año  a año. En general son pequeñas, salvo la llamada Trigona, que  tiene  unos  dos centímetros de longitud,         como la  apis melífera.

Según algunos estudios científicos, que comparan las meliponas americanas con  las africanas,   hay especies muy antiguas, anteriores a la separación de  Africa de Sudamérica y la formación del Atlántico Sur hace unos  150 millones de años

Las yateí del NEA

Pero no se trata solo ni principalmente de bebidas alcohólicas  En nuestro país, en el Noreste,   la gente las conoce como   «yateí» ,     convive con ellas y aprecia su mansedumbre y las propiedades curativas de su miel.

«Todo el mundo tiene en su casa el producto del yateí como reaseguro ante lastimaduras e infecciones diversas». Pero también comienza a llamar la atención de los apicultores tradicionales debido a su alto valor comercial. Mientras que la miel tradicional se comercializa a cerca de un dólar el kilo, la de las abejas meliponas o yateí se vende entre 30 y 40 dólares.

No obstante, hay que aclarar que producen alrededor de un kilo al año por colmena. Se considera que la unidad productiva mínima ronda las 50 colmenas . Las  yateí requieren muy poca atención  No hay que cambiar cera, ni renovar trajes, ni comparar ahumadores. Además, se puede tener el meliponario cerca de la casa, en zonas urbanas, por lo cual no en todos los casos requiere gastos de combustible. De ahí que el costo de producción sea muy bajo.

Existe demanda insatisfecha de miel de meliponas   pero no existe mercado formal, pero sin embargo ya hubo exportaciones a pequeña escala a  Japón y Alemania.

Los productos de las meliponas se requieren  para combatir infecciones oculares,  inflamación de párpados, cataratas y orzuelos. L a miel es indicada para   mujeres embarazadas, porque  tiene propiedades muy energéticas, es rica en múltiples oligoelementos y rápidamente asimilable.

Los  mayas usaban la miel de meliponas como edulcorante y medicina. Actualmente las mujeres mayas  saben  producir cremas para la piel de notables propiedades dermatológicas. En Cuba la usan contra afecciones respiratorias y como expectorante; también para las afecciones gástricas y hemorroides. En Costa Rica se la usa para prevenir hemorragias vaginales y várices, y se considera que purifica fa sangre y limpia los órganos digestivos y reproductivos.

En México, se la emplea para el tratamiento de afecciones bucofaríngeas, erupciones en la piel y problemas urinarios. Kruk advierte que una de las primeras acciones pasa por registrar esta miel diferenciada como producto alimenticio, o bien como suplemento dietario.

Abejas sin aguijón, aliadas de la medicina

La miel de  las yateí  tiene usos terapéuticos y vale 10 veces más que la miel de abejas melíferas debido a   que el mercado empezó  a interesarse  en   ella  aunque  la producción  por colmena es una cuarta parte que la de las abejas comunes.

Como todas las abejas, han sido y son fundamentales en la    la conservación de las especies v vegetales porque  son agentes polinizadores naturales de plantas y árboles cuya supervivencia depende de ellas.

El sabor de la miel de  meliponas es  agridulce, más húmedo y con mejores propiedades nutricionales y curativas que la miel de la abeja común.

No obstante, la cría de las meliponas del NEA   sigue siendo  mínima por desconocimiento de su manejo y ventajas

De acuerdo con la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural de la Unión Europea –un organismo que apoya a la apicultura en su política agrícola– el 76 por ciento de la producción de alimentos y 84 por ciento de las especies vegetales del mundo dependen de la polinización por abejas.

La comisión explica en un comunicado que es   necesario incrementar la ayuda al sector apícola desde la política agrícola común, mediante revisión de la legislación y el aumento del apoyo financiero como así también la inversión en investigación.

Por otra parte, el documento europeo enfatiza la necesidad de un plan de acción para la lucha contra la mortalidad de las abejas, que incluye la promoción de prácticas agrícolas amigables para los polinizadores y el mantenimiento y mejoramiento de los programas de investigación.

De la Redacción de AIM.

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