Las precipitaciones persistentes no sólo complican las actividades cotidianas: también pueden afectar jardines, canteros y plantas en macetas. El exceso de agua reduce la aireación de las raíces y favorece la aparición de hongos y pudriciones. Qué hacer para ayudarlas a recuperarse y qué errores conviene evitar.
Después de varios días consecutivos de lluvia, las plantas también pueden empezar a mostrar las consecuencias del exceso de humedad. Si bien el agua es indispensable para su crecimiento, cuando el suelo permanece saturado durante demasiado tiempo las raíces tienen dificultades para obtener el oxígeno que necesitan.
El problema puede observarse tanto en jardines como en macetas ubicadas en patios, balcones y terrazas. Y ante jornadas lluviosas como las que atraviesa Paraná, hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a evitar daños.
Suspender el riego
Puede parecer evidente, pero es importante no volver a regar por rutina. Después de varios días de precipitaciones, la tierra puede conservar humedad durante bastante tiempo, especialmente durante el invierno, cuando las temperaturas son bajas y la evaporación es menor.
Antes de agregar agua, conviene tocar la tierra. Si continúa húmeda algunos centímetros debajo de la superficie, la planta todavía no necesita riego.
Revisar las macetas
Uno de los principales puntos a controlar es el drenaje. Las macetas deben contar con orificios suficientes para permitir que salga el exceso de agua.
También hay que revisar los platos que suelen colocarse debajo: si acumularon agua de lluvia, deben vaciarse. Mantener una maceta durante días sobre agua estancada puede terminar afectando las raíces.
Cuando sea posible, las plantas en recipientes pueden trasladarse temporalmente a un sitio protegido de nuevas precipitaciones, aunque siempre respetando sus necesidades de luz.
No remover demasiado la tierra mientras está empapada
Ante una maceta completamente mojada puede surgir la tentación de revolver la tierra para que se seque más rápido. Sin embargo, manipular excesivamente un suelo saturado puede compactarlo todavía más y dañar las raíces.
Lo mejor es favorecer la circulación de aire y esperar que el sustrato pierda humedad naturalmente.
Atención a las señales de exceso de agua
Las plantas suelen mostrar algunos síntomas cuando estuvieron demasiado tiempo en un suelo saturado. Entre ellos pueden aparecer:
hojas amarillas;
caída de hojas;
tallos blandos;
crecimiento detenido;
manchas oscuras;
olor desagradable proveniente de la tierra;
presencia de hongos o moho sobre el sustrato.
Una planta marchita no necesariamente necesita más agua. De hecho, el aspecto decaído también puede aparecer cuando las raíces comenzaron a deteriorarse por exceso de humedad.
¿Conviene fertilizar después de la lluvia?
Si una planta está debilitada o con síntomas de exceso de agua, no es el mejor momento para agregar fertilizantes. Primero hay que permitir que el suelo se seque y comprobar que comienza a recuperarse.
Tampoco es conveniente realizar trasplantes de manera preventiva inmediatamente después de varios días de lluvia, salvo que exista un problema grave de drenaje o signos claros de pudrición.
Jardines y canteros también necesitan control
En plantas ubicadas directamente en tierra, el drenaje dependerá en buena medida del tipo de suelo y del lugar en el que estén plantadas.
Si después de la lluvia quedan sectores con agua acumulada durante muchas horas o días, habrá que evaluar posteriormente cómo mejorar el escurrimiento. Mientras continúe lloviendo, lo principal es evitar pisar repetidamente la tierra muy mojada, ya que esto puede compactarla.
Aprovechar cuando aparezca el sol
Cuando finalmente mejore el tiempo, no es necesario realizar cambios bruscos. Abrir patios o galerías, separar un poco las macetas que están demasiado juntas y favorecer la ventilación puede ayudar a que hojas y sustratos pierdan humedad.
En plantas de interior, también es importante controlar aquellas ubicadas cerca de ventanas o sectores donde puedan haber recibido agua por filtraciones.
Con lluvias persistentes, la regla cambia: durante algunos días, cuidar las plantas puede significar justamente no agregarles más agua y ayudarlas a recuperar un buen drenaje y ventilación.
Redacción AIM