Este jueves 6 de noviembre los bancos de todo el país permanecerán cerrados por la celebración del Día del Bancario, una fecha que tiene carácter de feriado para todos los trabajadores del sistema financiero. La jornada alcanza por igual a entidades públicas y privadas, por lo que no habrá atención presencial ni gestiones en ventanilla.
El feriado no se traslada y afecta la operatoria habitual. Quienes necesiten realizar trámites presenciales, firmar documentación o iniciar gestiones administrativas deberán hacerlo después de la fecha, ya que durante toda la jornada quedarán suspendidas las operaciones que requieran validación en sucursal.
Qué servicios estarán disponibles
A pesar del cierre de los bancos, los canales digitales seguirán funcionando con normalidad. Los clientes podrán realizar transferencias, pagos de servicios e impuestos, consultar saldos, hacer depósitos en cajeros automáticos y operar a través de homebanking o aplicaciones móviles.
También continuarán habilitados los puntos de extracción de efectivo en supermercados, farmacias y estaciones de servicio con tarjeta de débito. Las compras con crédito, débito y billeteras virtuales operarán sin restricciones.
Las operaciones con vencimiento programado para el 6 de noviembre —como débitos automáticos o acreditaciones— se procesarán al siguiente día hábil, al igual que los cheques depositados y las transferencias que puedan experimentar demoras en su acreditación.
Qué operaciones no podrán realizarse
Con las sucursales cerradas no habrá atención al público ni trámites presenciales. Quedarán suspendidos:
Depósitos y extracciones por ventanilla
Solicitudes o firma de créditos
Aperturas o cierres de cuentas
Presentación de documentación física
Pagos de cheques en mostrador
Operaciones cambiarias y bursátiles vinculadas a bancos (compra de dólares, bonos o acciones)
La operatoria tradicional se retomará el viernes 7 de noviembre.
Por qué se conmemora el día del Bancario
La fecha recuerda la fundación de la Asociación Bancaria, el 6 de noviembre de 1924, organización que desde entonces representa a los trabajadores del sector. Su origen se vincula a las primeras luchas laborales del gremio, especialmente la huelga realizada en 1919 en el Banco Provincia durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, que reclamaba mejoras en las condiciones de trabajo frente a jornadas extenuantes de hasta 12 horas.
El convenio colectivo establece que esta jornada se considera un feriado nacional para todos los empleados bancarios.