La posible instalación de granjas de salmón en las Islas Malvinas generó una fuerte controversia entre sus 3.500 habitantes. Vecinos y organizaciones impulsan un referéndum para decidir sobre un proyecto que promete inversión y empleo, pero despierta preocupación por su impacto ambiental.
La iniciativa está en manos de Unity Marine, integrada por la pesquera local Fortuna y la firma danesa F-land ApS. El plan prevé producir 50.000 toneladas de salmón al año en 16 ubicaciones, lo que constituiría el mayor desarrollo industrial costero del archipiélago.
Una evaluación oficial estimó que una producción de 30.000 toneladas anuales podría aportar 35 millones de libras, unos 48 millones de dólares, al PBI local, equivalente al 11 por ciento de la economía, y generar 133 puestos de trabajo.
La organización Salmon Free Falklands cuestiona la información disponible y advierte que parte de los informes se basa en datos aportados por la propia empresa.
Entre las principales preocupaciones figuran los posibles efectos de los desechos sobre bosques de algas y áreas de desove de calamar, además del impacto sobre lobos marinos, delfines, ballenas y cinco especies de pingüinos.
También se cuestiona la falta de estudios sobre la capacidad de carga ambiental y de protocolos claros para actuar ante mortandades masivas de peces.
Louise Cherrie, exintegrante de la autoridad ambiental australiana, sostuvo que los documentos disponibles tienen escaso valor técnico y señaló la ausencia de un análisis de costo-beneficio.
Tom Appleby, de Blue Marine Foundation, también cuestionó que se presenten informes sin datos primarios verificados de manera independiente.
Los críticos consideran que la consulta pública iniciada en agosto no ofrece garantías suficientes y reclaman que la decisión sea sometida a un referéndum vinculante.
El gobierno local sostiene una posición neutral y afirma que los estudios actuales son preliminares y buscan alimentar el debate público, sin definir todavía la viabilidad del proyecto.
En 2022, las autoridades rechazaron una granja de salmón, pero Unity Marine promovió una revisión judicial que anuló esa decisión y derivó en el actual proceso de consulta.
La consulta pública permanecerá abierta hasta el 30 de octubre, mientras Salmon Free Falklands busca que la decisión final quede en manos de los habitantes de las Islas Malvinas.
Fuente: Portal NoticiasAmbientales