Docentes, no docentes y trabajadores de universidades nacionales de distintos puntos del país expresaron su rechazo al acuerdo firmado entre el Gobierno nacional, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y varias federaciones gremiales, al considerar que la propuesta resulta insuficiente para resolver la crisis presupuestaria y salarial que atraviesa el sistema universitario.
El cuestionamiento apunta tanto al contenido del acuerdo como a la forma en que fue negociado. Los sectores críticos sostienen que la decisión fue tomada sin una consulta amplia a trabajadores y estudiantes y advierten que el entendimiento podría debilitar la estrategia judicial y política impulsada para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
Críticas al acuerdo
Desde distintos espacios universitarios señalaron que el aumento acordado representa un alivio parcial para los salarios, pero está lejos de resolver el deterioro acumulado por la pérdida de poder adquisitivo registrada en los últimos meses.
Además, remarcaron que el acta firmada no hace referencia explícita a la Ley de Financiamiento Universitario, cuya aplicación reclaman desde hace más de siete meses.
Según expresaron docentes y trabajadores, el principal reclamo de la comunidad educativa no era la negociación de un acuerdo parcial sino el cumplimiento integral de la norma aprobada por el Congreso.
Cuestionamientos al CIN y a las conducciones gremiales
Las críticas también alcanzaron a las autoridades universitarias y a las federaciones sindicales que avalaron el entendimiento con el Ejecutivo nacional.
Los sectores disidentes sostienen que la decisión fue tomada sin los niveles de consulta y debate que requería una medida de semejante trascendencia para las universidades públicas.
En ese marco, destacaron que la Federación Nacional de Docentes Universitarios Histórica (Conadu Histórica) rechazó el acuerdo luego de debatirlo en un congreso con representantes de asociaciones gremiales de todo el país.
Temor por el impacto judicial
Otro de los puntos que genera preocupación es el efecto que el acuerdo podría tener sobre las acciones judiciales impulsadas para exigir el cumplimiento de la ley.
Algunos especialistas sostienen que la firma del entendimiento podría ser utilizada por el Gobierno para argumentar que parte del conflicto fue resuelto, debilitando así los planteos cautelares que obtuvieron respaldo en instancias judiciales previas.
Para los sectores que rechazan el acuerdo, la discusión de fondo sigue siendo la misma: garantizar el financiamiento pleno de las universidades nacionales y el cumplimiento de una ley vigente.
El conflicto continúa
Lejos de considerar cerrado el conflicto, agrupaciones docentes, trabajadores y estudiantes anticiparon que continuarán las acciones de visibilización y protesta en distintas ciudades del país.
Durante los últimos días se realizaron concentraciones y manifestaciones para expresar el rechazo al acuerdo y ratificar el reclamo por mayor presupuesto universitario.
Los sectores movilizados sostienen que la crisis de financiamiento no se resolverá con incrementos parciales y reiteran que la responsabilidad de garantizar el funcionamiento de las universidades públicas recae sobre el Estado nacional.
Mientras tanto, la firma del acuerdo abrió un nuevo debate dentro de la propia comunidad universitaria, donde conviven quienes consideran que representa un alivio necesario frente a la emergencia salarial y quienes advierten que implica resignar una parte central de la pelea por el financiamiento del sistema público de educación superior.