Cuando bajan las temperaturas, el cuerpo demanda comidas más calientes y energéticas. Elegir alimentos nutritivos permite mantener la temperatura corporal, fortalecer las defensas y atravesar el invierno con una alimentación equilibrada, sin necesidad de recurrir a opciones con exceso de grasas o azúcares.
Durante el invierno es habitual que aumente el apetito y las ganas de consumir preparaciones calientes. Esto ocurre porque el organismo necesita destinar más energía para conservar la temperatura corporal, especialmente cuando las jornadas son muy frías.
Lejos de ser un problema, esta necesidad puede aprovecharse para incorporar alimentos ricos en nutrientes que aporten saciedad, vitaminas y minerales, fundamentales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
Legumbres: energía de larga duración
Las lentejas, los garbanzos, los porotos y las arvejas son una excelente fuente de hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales y fibra.
Además de brindar energía sostenida, ayudan a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo y pueden incorporarse en guisos, sopas, ensaladas tibias o hamburguesas caseras.
Sopas y caldos caseros
Las preparaciones calientes generan una agradable sensación de bienestar y favorecen la hidratación, que suele descuidarse durante el invierno.
Las mejores opciones son aquellas elaboradas con verduras frescas, carnes magras o legumbres, evitando el exceso de sal y los caldos ultraprocesados con alto contenido de sodio.
Verduras de estación
Zapallo, calabaza, batata, zanahoria, acelga, espinaca, brócoli y coliflor son protagonistas del invierno argentino.
Además de aportar vitaminas A y C, fibra y antioxidantes, permiten preparar purés, soufflés, tartas, salteados y cremas que ayudan a combatir el frío de manera saludable.
Avena, una aliada para los desayunos
La avena aporta fibra, vitaminas del complejo B y minerales como hierro y magnesio.
Consumida en desayunos o meriendas, ya sea en forma de porridge, mezclada con yogur o en panificados caseros, proporciona energía sostenida y ayuda a comenzar el día con una mayor sensación de saciedad.
Frutos secos
Nueces, almendras, avellanas y maní contienen grasas saludables, proteínas y minerales.
Si bien son alimentos con un importante aporte calórico, consumidos en porciones moderadas constituyen un excelente complemento para colaciones o desayunos.
Frutas cítricas
Naranjas, mandarinas, pomelos y limones continúan siendo fundamentales durante el invierno por su aporte de vitamina C, un nutriente que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico.
Pueden consumirse enteras, en ensaladas de frutas o como parte de preparaciones caseras.
Infusiones calientes
Té, mate, café e infusiones de hierbas ayudan a brindar sensación de calor y confort.
Las opciones sin exceso de azúcar son las más recomendables, mientras que los tés de jengibre, manzanilla o cedrón también pueden aportar bienestar en los días más fríos.
El secreto está en el equilibrio
Los especialistas recuerdan que "entrar en calor" no depende únicamente de consumir comidas muy calóricas. Una alimentación variada, rica en verduras, frutas, proteínas de calidad, cereales integrales y legumbres permite mantener la energía necesaria para afrontar el invierno sin descuidar la salud.
Elegir preparaciones caseras, calientes y nutritivas es una de las mejores estrategias para disfrutar de la temporada con mayor bienestar y evitar el exceso de alimentos ultraprocesados, que suelen aportar muchas calorías pero pocos nutrientes.
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