Con la llegada del otoño comienza a cambiar también la oferta en verdulerías y mercados. En esta época del año aparecen productos de estación que no solo suelen ser más económicos, sino que además están en su mejor momento de sabor y valor nutricional.
En ciudades como Paraná, durante los próximos meses se podrán encontrar con mayor facilidad frutas cítricas, manzanas, peras y distintas verduras de hoja o de raíz, que forman parte de la producción habitual de la región y del circuito de abastecimiento del litoral.
Especialistas en alimentación recomiendan consumir frutas y verduras de estación porque aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes fundamentales para el organismo. Además, su consumo ayuda a prevenir enfermedades crónicas, mejorar el tránsito intestinal y mantener un peso saludable.
Frutas de otoño
Entre las frutas que comienzan a ganar protagonismo en esta temporada se destacan:
Naranja
Mandarina
Pomelo
Limón
Manzana
Pera
Kiwi
Los cítricos, por ejemplo, son conocidos por su alto contenido de vitamina C, que fortalece el sistema inmunológico y ayuda a prevenir resfríos durante los meses más fríos. Las manzanas y peras, en tanto, aportan fibra y antioxidantes, beneficiosos para la digestión y la salud cardiovascular.
Verduras que llegan con la temporada
En cuanto a las verduras, durante el otoño es común encontrar en las verdulerías:
Brócoli
Coliflor
Repollo
Zapallo
Calabaza
Berenjena
Cebolla
Zanahoria
Estos alimentos se caracterizan por su aporte de fibra, vitaminas y minerales, además de ser bajos en calorías. Las verduras como el brócoli o el repollo contienen compuestos antioxidantes que ayudan a proteger las células, mientras que el zapallo y la zanahoria son fuentes importantes de vitamina A, fundamental para la salud de la piel y la visión.
La importancia de consumir alimentos de estación
Nutricionistas y organismos de salud recomiendan incorporar al menos cinco porciones diarias de frutas y verduras para mantener una dieta equilibrada. Elegir productos de temporada no solo garantiza alimentos más frescos, sino también una alimentación más variada y accesible.
Además, consumir alimentos producidos en su ciclo natural permite aprovechar mejor sus nutrientes y favorece la producción local, algo que cobra especial importancia en las economías regionales.
Redacción AIM
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