Un programa curioso

Entre los inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina a fines del siglo XIX y principios del XX hubo uno que se destacó entre todos. Es posiblemente el fundador del anarquismo argentino, uno de sus teóricos máximos a nivel mundial, obrero, hombre de acción y de pensamiento, agitador, propagandista, famoso en nuestro país y el mundo: Errico Malatesta.

El fundador del anarquismo argentino, uno de sus teóricos máximos a nivel mundial, obrero, hombre de acción y de pensamiento, agitador, propagandista, famoso en nuestro país y el el mundo: Errico Malatesta.

Malatesta es un exponente del socialismo”libertario” de Miguel Bakunin, que se diferenciaba del “autoritario” de los partidarios de Carlos Marx (que entienden hablar en nombre de la ciencia), y de Luis Blanqui.

Si bien Malatesta en sus escritos reniega de «la incierta filosofía», a la que atribuye nula influencia en el carácter humano, fue considerado tan pronto llegó a nuestro país en 1885 «célebre filósofo». Su presencia en la Argentina dio origen a un «grupo de Estudios Sociales», que organizó conferencias de Malatesta y editó la revista «La Questione Sociale», en italiano.

Las posiciones teóricas de Malatesta, expuestas en escritos diversos, sobre todo para la prensa, ajenos a todo espíritu de sistema, se apartan del positivismo y del materialismo de su tiempo, pero también del marxismo «autoritario» y de las doctrinas «mecanicistas» de su amigo, el príncipe ruso Pedro Kropotkin.

El programa de Malatesta
El fantástico programa de Malatesta, muy resumido, es el siguiente:
-Abolición de la propiedad privada de la tierra, de las materias primas y de los instrumentos de trabajo.

-Abolición del gobierno y de todo poder que haga leyes y las imponga a otros: de las monarquías, las repúblicas, los parlamentos, los ejércitos, las policías, los jueces y demás.

-Organización de la sociedad por libres asociaciones de productores y consumidores.
-Guerra a las religiones y a todas las mentiras, aunque se oculten bajo el manto de la ciencia.

-Abolición de las fronteras, fraternidad entre todos los pueblos.
-Familia resultante de la práctica del amor, libre de todo vínculo legal y toda opresión económica o física.

Frases para memorizar
Ideas que circulaban a fines del siglo XIX y en las primeras décadas del XX, provenientes de Malatesta, incluidas en sus escritos:

-Si se quisiera o se pudiera (reestructurar toda la sociedad) por la voluntad o la preponderancia de un partido político, las masas, habituadas a obedecer y a servir, aceptarían el nuevo modo de vida como una ley impuesta por el nuevo gobierno.

El nuevo poder, al no ser capaz de satisfacer las necesidades y deseos inmensamente variados y a menudo contradictorios, (…) reconstruiría un Estado fundado como todos en la fuerza militar y policial. Con el pretexto y quizá con la honesta intención de regenerar el mundo con un evangelio nuevo, se querría imponer a todos una regla única, se suprimiría la libertad, se volvería imposible la iniciativa.

Como consecuencia, tendríamos el desaliento y la parálisis de la producción, el comercio clandestino o fraudulento, la prepotencia, la corrupción, la miseria y la vuelta a la opresión que la revolución quiso abolir. La experiencia rusa no debe haber ocurrido en vano.

(Malatesta murió en 1932, mucho antes de la disolución de la Unión Soviética, cuando Mussolini gobernaba en Italia y Stalin en Rusia)

-Yo no creo en la infabilidad de la ciencia ni en su capacidad para explicarlo todo, ni en su misión de regular la conducta de los hombres, como no creo en la infabilidad del Papa, en la moral revelada ni en el origen divino de las Sagradas Escrituras.

-A la voluntad de creer opongo la voluntad de saber

-La filosofía plantea problemas que escapan a la ciencia e imagina soluciones no susceptibles de prueba que varían y se contradicen de filósofo a filósofo. O es un juego de palabras o es un fenómeno de ilusionismo, pero puede servir de estímulo para la ciencia.

-Cuando los socialistas democráticos llegan al parlamento, dejan de ser socialistas. Eso no depende de sentarse en la banca sino del poder que acompaña al título de miembro del parlamento.

-La autoridad no puede hacer nada bueno, y si puede hacer algo relativamente bueno produce en cambio daños cien veces mayores.

-Libertad para todos y en todo, sin otro límite que la libertad igual de los demás (Artigas había dijo un siglo antes: «libertad en toda su extensión imaginable»)
-No resistir al mal activamente es absurdo en teoría porque contradice el fin de destruir el mal (réplica a la «resistencia pasiva» que Tolstoy extrajo del evangelio)

-Aprovechar el trabajo ajeno es necesario y puede hacerse de dos maneras: mediante la asociación fraternal o luchando de modo que los vencedores pueden explotar a los vencidos.

-Los reformistas quisieran una solidaridad, una colaboración sincera entre patrones y siervos, entre propietarios y proletarios que si ha existido en tiempos de inconsciencia profunda de las masas, hoy es imposible.

-Los bancos son un medio para especular sobre los intercambios, para ubicar capitales y hacerles rendir intereses y para cumplir otras funciones que desaparecerán cuando triunfe el principio de que nadie debe explotar a los demás.

-Cuando Federico Engels decía que una vez desaparecidas las clases el estado no tendrá razón de ser y se transformará de gobierno de los hombres en administración de las cosas, hacía un vacío juego de palabras. Quien domina las cosas domina los hombres; quien gobierna la producción gobierna al productor; quien mide el consumo es señor del consumidor.

-Cuando algunos entusiastas le adjudicaron el mote de «el Lenin italiano», Malatesta lo rechazó de plano. En su criterio la sociedad comunista no era el resultado necesario del desarrollo de las fuerzas económicas sino el producto de una conciencia generalizada de la solidaridad entre los hombres. «La revolución que tiene por meta instaurarlo no consiste en la toma del poder por la clase obrera ni en la implantación de una dictadura del proletariado, sino en la liquidación de todo gobierno. Proceder de golpe y efectuar una serie de cambios estructurales por decreto revolucionario, contando con el predominio de un partido obrero, como han hecho Lenin y los bolcheviques en Rusia, significa equivocar el camino»
De la Redacción de AIM.