El terremoto que sacudió a Venezuela dejó una crisis humanitaria sin precedentes. Mientras las tareas de rescate comienzan a dar paso a la recuperación de cuerpos, el sistema forense del país se encuentra desbordado por la cantidad de víctimas. Ante la falta de capacidad, las autoridades improvisaron una morgue en el puerto de La Guaira y comenzaron a utilizar contenedores refrigerados para preservar los cadáveres a la espera de su identificación.
Según cifras oficiales, el número de fallecidos ascendió a 2.295 personas, aunque especialistas y organismos internacionales estiman que la cifra real podría acercarse a las 4.000 víctimas. Además, más de 11.000 personas resultaron heridas.
Un puerto convertido en morgue
La Guaira, uno de los estados más afectados por el sismo, concentra gran parte del operativo forense. Las instalaciones portuarias fueron adaptadas para recibir cientos de cuerpos que superaron rápidamente la capacidad de hospitales y morgues.
En los primeros días posteriores al desastre, decenas de cadáveres permanecieron sobre cartones en el estacionamiento de un hospital mientras familiares esperaban para poder identificarlos. Posteriormente, las autoridades centralizaron el trabajo en la terminal de cargas del puerto.
Bajo grandes carpas, médicos forenses realizan las autopsias obligatorias, mientras equipos especializados toman huellas dactilares, fotografías y otros registros para intentar establecer la identidad de las víctimas.
Contenedores refrigerados para conservar los cuerpos
Ante el continuo ingreso de fallecidos, las autoridades comenzaron a utilizar contenedores refrigerados, habitualmente destinados al transporte de alimentos, para conservar los cuerpos mientras avanza el proceso de identificación.
De acuerdo con personal que participa del operativo, cientos de cadáveres son procesados diariamente por equipos forenses que trabajan de manera ininterrumpida con apoyo de especialistas llegados desde Caracas.
Las dificultades aumentan porque muchas víctimas quedaron gravemente dañadas tras permanecer bajo los escombros durante horas o incluso días, lo que obliga a recurrir a métodos científicos para lograr su identificación.
Familias recorren hospitales y morgues en busca de sus seres queridos
La búsqueda de desaparecidos se convirtió en un verdadero calvario para miles de familias.
Muchos recorren hospitales, centros de emergencia y la morgue improvisada revisando uno por uno los cuerpos recuperados. En numerosos casos, la identificación visual resulta imposible, por lo que deben reconocer tatuajes, cicatrices, peinados o cualquier rasgo distintivo.
Algunos familiares relataron haber revisado decenas de bolsas mortuorias antes de encontrar a sus seres queridos.
La ONU enviará miles de bolsas para cadáveres
Frente a la magnitud de la tragedia, las Naciones Unidas coordinaron con el Gobierno venezolano la adquisición de 10.000 bolsas para cadáveres con el objetivo de reforzar las tareas de recuperación e identificación.
Mientras tanto, el Ejecutivo analiza distintas alternativas para la disposición final de los cuerpos. Entre ellas aparecen cremaciones gratuitas para las familias y, si la cifra de víctimas continúa creciendo, la posibilidad de realizar entierros masivos.
Sin embargo, organizaciones médicas advirtieron que las fosas comunes podrían dificultar futuras identificaciones y profundizar el sufrimiento de los familiares, además de generar riesgos sanitarios si no se aplican los protocolos adecuados.
La dimensión del desastre mantiene bajo una fuerte presión al sistema sanitario y forense venezolano, que continúa trabajando para recuperar e identificar a miles de víctimas mientras prosiguen las tareas de remoción de escombros en las zonas más afectadas.