La Nasa anunció que enviará cuatro nuevas misiones robóticas a la Luna hacia fines de 2028, como parte de su programa Moon Base. El objetivo es obtener información sobre las condiciones de la superficie lunar y probar tecnologías antes de avanzar con una presencia humana de larga duración cerca del polo sur del satélite.
Las misiones estarán a cargo de Astrobotic, que realizará dos entregas, Firefly Aerospace e Intuitive Machines, con una cada una. La agencia destinó casi 600 millones de dólares a los contratos, que forman parte de la iniciativa Commercial Lunar Payload Services, mediante la cual la Nasa contrata a empresas para llevar cargas científicas y tecnológicas a la Luna.
La estrategia es enviar robots antes que astronautas. “Estamos construyendo un campo de pruebas para las operaciones de Base Lunar”, sostuvo Ryan Stephan, director interino de aterrizadores de carga del programa, al explicar que la mayor frecuencia de misiones permitirá aprender, corregir y mejorar las operaciones sobre la superficie lunar.
Polvo, radiación y navegación en la superficie lunar
Cada una de las cuatro entregas llevará tres instrumentos de la Nasa. El primero será SCALPSS, un sistema de cuatro cámaras que observará en tres dimensiones cómo los gases de los motores levantan y desplazan el polvo lunar durante los descensos. El dato es relevante porque ese material puede afectar equipos, paneles solares, mecanismos y futuros módulos de mayor porte.
También se instalarán reflectores láser pasivos, conocidos como Laser Retroreflector Array. Funcionarán como marcadores de ubicación: las naves que estén en órbita o en descenso podrán reflejar haces láser sobre ellos para calcular con mayor precisión su posición y navegar hacia la superficie.
El tercer instrumento será un espectrómetro para medir la radiación en distintos trayectos y zonas de la Luna. La información permitirá conocer la intensidad y el tipo de radiación que recibe la superficie, un aspecto central para definir medidas de protección para astronautas y operaciones de larga duración.
Una red de datos antes de la llegada de astronautas
La Nasa explicó que repetir los mismos instrumentos en varios aterrizadores permitirá comparar datos entre distintos puntos de la Luna y construir una red de marcadores de posición y registros ambientales.
Joel Kearns, directivo de la agencia, comparó el sistema con una red de estaciones meteorológicas distribuidas en la Tierra.
El plan forma parte de una estrategia escalonada. La primera fase, prevista hasta 2029, se concentrará en explorar, mapear recursos y probar sistemas de navegación, energía y supervivencia en condiciones extremas. Entre 2029 y 2032, el programa contempla desplegar infraestructura de energía, comunicaciones y hábitat; la etapa posterior apunta a que astronautas puedan vivir y trabajar durante períodos prolongados.