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Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía: los pastizales

Cada 17 de junio se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una fecha impulsada por las Naciones Unidas para concientizar sobre la importancia de proteger los suelos, preservar los recursos naturales y enfrentar uno de los desafíos ambientales más importantes de la actualidad: la degradación de las tierras.

Este año, la jornada se celebra bajo el lema “Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar”, poniendo el foco en estos ecosistemas clave para la biodiversidad, la producción de alimentos y la resiliencia frente al cambio climático, constató AIM.

La efeméride fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 y comenzó a celebrarse en 1995, coincidiendo con la firma de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Desde entonces, busca promover acciones concretas para prevenir la degradación de los suelos y reducir los impactos de las sequías en todo el mundo.

¿Qué es la desertificación?
La desertificación es el proceso por el cual las tierras fértiles pierden su capacidad productiva debido a factores como la deforestación, el sobrepastoreo, el uso inadecuado del suelo, la erosión y los efectos del cambio climático. Aunque suele asociarse a zonas áridas, puede ocurrir en diferentes regiones y afectar tanto a ecosistemas naturales como a áreas destinadas a la producción agropecuaria.

Por su parte, las sequías se han vuelto cada vez más frecuentes e intensas en distintas partes del planeta, generando impactos sobre la disponibilidad de agua, la producción de alimentos y la calidad de vida de millones de personas.

El protagonismo de los pastizales
La campaña 2026 busca destacar el valor de los pastizales, ecosistemas que cubren grandes extensiones del planeta y que cumplen funciones esenciales como la captura de carbono, la conservación de la biodiversidad, la regulación hídrica y el sustento de comunidades rurales. Sin embargo, muchos de ellos se encuentran degradados por actividades humanas y fenómenos climáticos extremos.

Desde Naciones Unidas advierten que restaurar estos espacios es fundamental para fortalecer la seguridad alimentaria, proteger las fuentes de agua y mejorar la capacidad de adaptación frente al cambio climático.

Pequeñas acciones con impacto
Especialistas señalan que la lucha contra la desertificación no depende únicamente de grandes políticas ambientales. También puede impulsarse desde acciones cotidianas como el uso responsable del agua, la protección de espacios verdes, la forestación con especies nativas, la reducción del desperdicio de alimentos y el apoyo a prácticas productivas sostenibles.

La restauración de los ecosistemas degradados es considerada una de las herramientas más eficaces para recuperar la productividad de los suelos, proteger la biodiversidad y garantizar recursos para las generaciones futuras.

Un desafío global
La desertificación, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, es reconocida como uno de los principales desafíos para el desarrollo sostenible. Por eso, cada 17 de junio se renueva el llamado a gobiernos, organizaciones y ciudadanos a trabajar de manera conjunta para cuidar la tierra y asegurar un futuro más resiliente para todos.

17 de junio

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