El Gobierno nacional oficializó una reestructuración profunda del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), que a partir de ahora dejará de intervenir en el mercado y ya no podrá influir en la formación del precio del producto. La medida quedó establecida mediante el Decreto 937/2025, publicado este lunes en el Boletín Oficial.
El nuevo marco normativo reemplaza el artículo 8 del Decreto 1240/2002 y prohíbe expresamente al organismo “dictar normas o establecer intervenciones que provoquen distorsiones en los precios de mercado, generen barreras de entrada o interfieran en la interacción de la oferta y la demanda”. Además, se derogaron diez artículos que le otorgaban facultades regulatorias sobre plantación, cosecha, elaboración, inscripción de operadores y fiscalización del sector.
Un instituto con funciones acotadas
Con estos cambios, el Inym —creado en 2002 como ente de derecho público no estatal— pierde su rol histórico de regulador de la cadena yerbatera. A partir de ahora, quedará limitado a funciones técnicas, principalmente la verificación de calidad del producto.
El decreto instruye al organismo a revisar y adecuar, en un plazo de 30 días, toda disposición interna que contradiga la nueva definición de sus atribuciones.
Un paso más en la política de desregulación
Según el texto firmado por el presidente Javier Milei, la decisión se enmarca en los objetivos del Poder Ejecutivo de avanzar hacia una administración pública “eficiente y eficaz”, con especial énfasis en la desregulación de mercados. En los considerandos, se menciona la necesidad de evitar que entes estatales afecten el funcionamiento de “un mercado competitivo”.
La resolución también cita como antecedente normativo el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, que inició un proceso amplio de revisión de marcos regulatorios en diferentes organismos públicos.
Fin de la intervención sobre precios y producción
La derogación de los artículos 9°, 11 al 19 del Decreto 1240/02 elimina las herramientas con las que el Inym fijaba precios de referencia, regulaba parámetros de plantación y cosecha, generaba estadísticas propias o habilitaba a los operadores del sector.
Desde la entrada en vigencia del nuevo decreto —al día siguiente de su publicación—, la yerba mate pasa formalmente a un esquema de libre mercado, donde los valores serán definidos exclusivamente por productores, secaderos, molinos e industrias.
La medida redefine por completo el rol histórico del Instituto, que deja de ser un actor regulador para convertirse en un organismo técnico, centrado en asegurar condiciones de calidad pero sin injerencia en la estructura del mercado yerbatero.