La gripe hace daño

El virus de la gripe que ataca en invierno es agresivo e implica riesgos sobre todo para niños de un mes a cinco años; no puede combatirse sólo con vacunas sino con prevención y consulta rápida al médico.

Foto ilustrativa.

Al ser un virus mutante, las vacunas siempre son parciales (para contenerlo) así que no hay vacuna mejor que la prevención”, resaltaron distintos profesionales.

Si la gente está bien informada no pasa nada, y las recomendaciones son: ir al médico ante las primeras líneas de fiebre y ventilar diariamente (las habitaciones) a pesar del frío, así como no fumar en los cuartos en los que hay bebés.

Los síntomas se manifiestan dos o tres días después del contagio; son malestar general, fiebre y estornudos, y aunque entre cinco y 20 por ciento de la población mundial se infecta cada año, hay ciertos grupos más vulnerables, como los niños, en los que pueden surgir complicaciones y llevar a la muerte.

El virus de la gripe verdadera, que se diferencia del mero resfrío, llega durante el invierno y la vacuna tarda entre 10 y 14 días en dar la inmunidad contra estos microorganismos, por lo que al paciente le conviene aplicársela cuanto antes.

“La Organización Mundial de la Salud (OMS) está promoviendo el incremento de la vacunación porque la gripe, dentro de las infecciones virales, es la que más complicaciones internas respiratorias trae”, se explicó.

La gripe es causada por un virus denominado influenza, que se transmite a través de microgotas de saliva que despiden las personas infectadas al estornudar, toser o besarse.

Para prevenirse, es importante protegerse del frío, pero también lavarse bien las manos con un gel que tenga alcohol y, cuando se padece un cuadro febril alto, consultar al médico.

Los grupos con mayor riesgo son niños entre seis meses y cinco años, mayores de 50, pacientes con diferentes enfermedades (renales, cardíacas y pulmonares, con diabetes e inmunodeprimidos), embarazadas, personal sanitario y aquellos que conviven con estas personas. La eficacia de la vacuna es normalmente del 90 %, pero para los recién nacidos la mejor forma de prevención es que se vacunen los padres y quienes viven con los bebés